domingo, 25 de octubre de 2026

Pedro Roldán


En la sala del fondo, cruzando el último patio de la izquierda del cuartel de Conde Duque, puede verse una de las exposiciones más interesantes y brillantes en Madrid: Arte y Misericordia. El barroco de la Santa Caridad de Sevilla en Madrid. Impresiona toda la muestra, con obras de Murillo, Valdés Leal y Pedro Roldán. La tentación es la de dedicar la entrada a Murillo, excepcional, magistral, con lienzos de gran formato, aunque la iluminación de la sala no permite apreciar su plenitud, por lo que decidí centrar esta entrada en las esculturas de Pedro Roldán. y una virgen anónima de delicada expresión y cuidada talla. La visita es obligada no solo por la calidad de las obras sino por que es ocasión única de contemplarlas, aunque fuera del contexto del retablo para el que fueron elaboradas pinturas y esculturas, a la altura de los ojos del visitantes, y contemplar detalles y colorido casi imposibles de descubrir en las alturas.


SAN JORGE

San Jorge (1673-1674) Madera tallada, dorada y policromada

La exposición gira en torno al Hospital de la Caridad de Sevilla templo dedicado a San Jorge como patrón de la Hermandad, según podemos leer en la cartela. Su escultura preside el retablo mayor, Roldán lo representa como un guerrero heroico con manto de la Orden de Calatrava, con casco, coraza, faldellín o falda corta, y espada. A sus pies el dragón y apoyada la mano izquierda sobre una rueda con cuchillas.

Rostro de San Jorge

"La figura está dotada de particular movimiento al elevar el brazo que sostiene la lanza, haciendo caer el manto por el lado izquierdo y definiendo una curva por el pecho. La verticalidad de la composición queda rota por la posición del brazo, rasgo que queda acentuado con el contraposto de la pierna que apoya sobre el dragón, cuya figura enroscada contribuye a este dinamismo. La rueda con cuchillas en la que apoya la mano es el instrumento con el que fue martirizado según la tradición. La carnación, más clara de lo habitual, es próxima al natural. Las labores de estofado resaltan parte de su indumentaria."


SANTO CRISTO DE LA CARIDAD

Santo Cristo de la Caridad (1673-1674) Madera tallada y policromada

Según la cartela esta pieza, el Santo Cristo de la Caridad, desprende gran emoción con el fin de atraer la devoción, "muestra una de las mayores cotas de tono dramático en la producción del escultor". De cuerpo completo, Cristo se representa arrodillado, "sin paralelismo iconográfico en el ámbito sevillano, por lo que su origen podría estar en alguno de los modelos de los granadinos hermanos García". En este sentido recordar la figura de los hermanos Miguel y Jerónimo García, que según Galán Cortés, en "sus obras siempre reflejan la faceta más humana del Hijo de Dios, alejándose de los planteamientos estéticos anteriores, donde contemplamos a Jesucristo en su faceta mortal, de carne y hueso, que sufre a pesar de su origen divino".

Detalle de las manos del Santo Cristo de la Caridad 


SAN ROQUE

San Roque 1673-1674) Madera tallada, dorada y policromada

Esta escultura representa a San Roque a quien la cartela nos recuerda como el patrón de "los dolientes de los dolores corporales". Se le suele representar mostrando una llaga en su pierna derecha provocada por la peste, enfermedad que él mismo padeció, y acompañado de un perro "que lo alimentó durante su enfermedad" por lo que se representa al animal con una hogaza de pan en la boca, añadiendo en esta obra un niño que camina a su lado que parece señalar la herida de la pierna del santo.

Rostro de San Roque. En el ropaje se han tallado dos veneras de peregrino a Santiago

La escultura está situada ocupa el retablo mayor junto a la escena principal, "dispuesta de forma simétrica e invertida al San Jorge", tal como se aprecia en la posición del bastón de peregrino frente a la lanza de San Jorge que parece cerrar un paréntesis. No obstante, señala la cartela, "la figura de San Roque es más expresiva y de composición más elaborada y dinámica. Los pliegues de los paños sobre la pierna lacerada del santo originan una diagonal hasta la figura del perro, que se cruza con la que marca la pértiga. Destaca el realismo del rostro, el cabello realizado con largos y valientes golpes de gubia, o la actitud de caminar de la figura infantil".

El retablo al que pertenecen las tres esculturas, "fue contratado en 1670, es fruto de la afortunada colaboración del tracista Bernardo Simón de Pineda, el escultor Pedro Roldán y el pintor Valdés Leal, quien lo dora y policroma, invirtiendo en su ejecución más de dos años. Está concebido como una escenografía arquitectónica, efectista y teatral que representa la dramática escena del entierro de Cristo"

Para esta entrada he consultado, a demás de las magníficas cartelas que acompañan a cada escultura, la siguiente documentación:

Miguel y Jerónimo García, Galán Cortés, V., en Identidad e Imagen de Andalucía en la Edad Moderna.

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