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lunes, 17 de noviembre de 2025

Antonio Machado

Fotografía Alfonso. Antonio Machado y la periodista Rosario del Olmo.
 Café de las Salesas. Madrid (1933)

Fotografía de Alfonso Sánchez en la que se retrata a Antonio Machado y a la periodista Rosario del Olmo. Está tomada en el Café de las Salesas donde el poeta y la periodista se habían citado para una entrevista el 8 de diciembre de 1933. El café se encontraba en la calle de las Salesas, en el número 17 de la actual calle Conde de Xiquena donde estuvo abierto hasta 1945. La entrevista se publicaría al año siguiente, el 12 de enero, en el periódico La Libertad con el título "Deberes del arte en el momento actual". La periodista tenía en aquel momento 29 años. A partir de la publicación del artículo Rosario del Olmo desapareció de la fotografía y desde entonces en la imagen que tomó de Alfonso tan solo aparecerá Antonio Machado. En la fotografía volvería a aparecer la periodista junto al poeta una vez que el archivo del fotógrafo, tras la muerte de éste, pasa a ser propiedad del Estado en 2001. 

Poesía. Antonio Machado. Alianza Editorial Madrid 1976.
Cubierta Daniel Gil sobre fotografía de Alfonso 

El artículo completo de Rosario del Olmo publicado en La Libertad el 12 de enero de 1934 en la pág. 5.


AL COMENZAR EL AÑO 1934
DEBERES DEL ARTE EN EL MOMENTO ACTUAL

   Comienza un año que, si no decisivo parece por lo menos trascendental para el Mundo entero. Son muchos los problemas pendientes, y los síntomas que pueden advertirse, más que de resolución, son de agudización de todos ellos. En el orden económico, en el político y en el social, la crisis reviste caracteres de gravedad extraordinarios. Cada minuto que transcurre representa una quiebra incalculable de millones; el fracaso de un sistema político, el aumento de esa inmensa catástrofe que es el paro obrero, la inminencia del peligro de guerra... Cada hora que pasa supone un incidente de terribles consecuencias para las relaciones internacionales, significa la turbia gestación de un golpe de Estado en cada país...
   En estas circunstancias los hombres del Parlamento y los del foro, los de las organizaciones obreras, los representantes de la industria y del comercio, los de la fábricas y Universidades, casi tos, en fin, manifiestan sus opiniones y orientan sus actividades, desde sus respectivos puntos de vista, , hacia ese fin común de la lucha social. Se ha abierto no un paréntesis -todos saben ya que la batalla será decisiva y que se avecina una conmoción, de la que se salvarán escasos valores (exclusivamente los que posean un mérito universal y perdurable auténticos)-, si no una tregua durante la cual se toman posiciones para el combate.
   ¿Y los artistas? Por sensibilidad están obligados a captar el mensaje de esta ora histórica, de este final de ciclo, de este alumbramiento de otro cuyos perfiles se dibujan ya en el país que sirve de unión a oriente y occidente. ¿Para defender la causa que abracen libremente? Así será de todos modos, puesto que ya el inhibirse supone una complicidad significativa. La "torre de marfil", es muro desde donde se ametralla. La autonomía del arte, disculpa increíble. El artista que permanezca indiferente al dolor de esta época, erizada de contradicciones, no es sólo un egoísta. Desde sus abstracciones cumple (es posible que a veces hasta sin advertirlo) una misión activa. Especulando con la belleza inmaterial, con la forma absoluta, engaña o anestesia. Sirve, desde luego, unos fines no siempre claros.
   La conciencia de que ha llegado el momento de penetrar en ese sector un poco hermético del arte en general, nos lleva a iniciar una serie de entrevistas con los más insignes representantes del mismo, para conocer su opinión acerca del problema expuesto sobre la base concreta del tema: "Deberes del arte en el momento actual"

   Iniciamos hoy nuestros trabajos con el gran poeta Antonio Machado, que no ha rehuído el tema ni soslayado la cuestión:
- ¿Cuáles cree que son los deberes del arte en los momentos actuales? -Le preguntamos
  Y nos responde:
- Confieso que su pregunta me coge un poco desprevenido. ¿Tiene el arte deberes que cumplir, tareas concretas que realizar semejantes a deberes? Yo no me atrevo a afirmarlo, ni a negarlo tampoco. El arte ha proclamado muchas veces su autonomía dentro de la totalidad de la cultura, la absoluta libertad para producirse, el derecho a no obedecer a ley alguna que no emane de él mismo. Si esta pretensión no es vana, los deberes del arte serán estéticos, muy difíciles de definir y más aún de asimila a los deberes propiamente dichos que son los morales. Pero el arte también ha estado muchas veces al servicio de algo que no es el arte mismo. Los siglos de oro, en general, han sido modestos. Lope de Vega se propuso divertir con sus comedias, no ya al pueblo, sino al vulgo; Corneille y Racine escribieron para solaz de una corte; Fidias consagró su arte al culto de una diosa local; Píndaro fué un jaleador de os atletas helénicos. En verdad, la independencia absoluta del arte es un concepto romántico de la gran época de los superlativos, que no fué -dicho sea de paso- específicamente artística. La teoría posterior del arte por el arte ha acompañado a una producción decadente.
   Digo todo esto para demostrarle que no soy un fanático de la salvaje independencia del arte, y que su pregunta no me parece absurda, aunque y no acierte a contestarla de una manera rotunda.
   Por eso vuelvo sobre ella: "¿Qué deberes tiene el arte en los momentos actuales?"
   Acaso el deber del arte en los momentos actuales, como en todo momento, sea el de ser actual. Si la actualidad del arte no fuera algo inherente a su propia naturaleza, habría que imponérsela como un deber. Pero no hay arte verdadero que no sea actual, es decir, de su tiempo, del tiempo en que se produce.
- ¿Y qué opina usted de nuestro tiempo?
- Para el artista, y, en general, para el hombre, los momentos actuales tienen una enorme importancia, en cuanto son los que él precisamente vive. Desde un punto de vista más objetivo, los momentos actuales pudieran no tener la importancia que se les atribuye. Algunas veces he pensado que acaso esta época nuestra, este primer tercio del siglo XX, con su guerra mundial, sus conmociones sociales, etc., pudiera ser una de las épocas más insignificantes de la Historia.
   ¿Qué pasa hoy en el Mundo que tenga la importancia y las trascendencia de la ciencia nueva de Galileo, de la reforma de Lutero, de las revelaciones de Cristo, de las charlas de Sócrates con los jóvenes de Atenas? Realmente no sabemos todavía si ha pasado algo importante en nuestro tiempo.
   Pero estas consideraciones, más o menos escépticas, no eximen al artista de vivir su tiempo y aun de amarlo y sentirlo profundamente.
   En cuanto al arte moderno - tenga o no deberes concretos que cumplir- , es muy posible que acabe por prescribírselos, aunque sólo sea para curarse de sus inquietudes, un tanto hueras, y de su gran desorientación. Los tiempos que corremos son más de disciplina que de libertad, y esto ha de acusarse en el arte de alguna manera. La poesía, especialmente, ha de tender a desindividualizarse y aceptar la norma comunista -empleo esta palabra por ser de su agrado- quiero decir de comunión cordial entre los hombres. Porque pasó el tiempo del solipsimos lírico en que el poeta se canta y escucha a sí mismo. El poeta empieza a creer en la existencia de sus prójimos y acabará cantando para ellos.
   Así me ha hablado el gran poeta. Bellas palabras as suyas para vestir dignamente las hermosas ideas expuestas y para iniciar con brillantez estas informaciones.
     ROSARIO DEL OLMO

Rosario del Olmo tuvo una dilatada implicación social además de su profesión como periodista. Según declaró en el Consejo de Guerra que la juzgó en 1941, estuvo afiliada a la CNT y al comienzo de la Guerra Civil lo hizo a UGT, declarándose simpatizante del PCE sin pertenecer al partido. Fue nombrada jefa de la Oficina de Censura de Prensa Extranjera del Ministerio de Estado en sustitución de Arturo Barea quien dimitió en septiembre de 1937. Fue detenida el 17 de junio de 1939 y  encarcelada. Permaneció en prisión hasta ser juzgada en 1941 y condenada a 12 años de prisión, lo que le posibilitó acceder a la libertad provisional prácticamente después de la sentencia. Tras su salida de la cárcel desapareció del ámbito público y permaneció en silencio hasta su muerte en 2000.

viernes, 23 de agosto de 2024

Luis García Jambrina

 

Abril de 2018, paseo por la campiña de la ribera del río Yeltes, río poderoso entre roquedales de granito, encinares y alcornoques. Carreteras estrechas entre muros de piedra y alambradas; extensos campos donde se crían vacas y algún toro bravo y nutridas piaras de cerdos ibéricos, negros y ágiles. En todo el recorrido, paramos solo en El Cubos de Don Sancho, en Villares de Yeltes y en Boada. En el itinerario solo vimos el ganado y un solo hombre que en la lejanía esparcía, desde un remolque, la paja y comida para las vacas que acudía mansas a los comederos. La parada de Boada fue en la estación, a poco más de un kilómetros al sur de la población, y un poco más al sur, nos entretuvimos en un campo anegado, una chopera en la que se levantaban, construidos con esmero en cada uno de los árboles, un nido de cigüeña.  


Lectura del verano. La novela de Luis García Jambrina, este 2024, me trae esos recuerdos del Campo del Yeltes, el origen de la despoblación de la comarca y una historia excelentemente narrada. Lo inusual es que al frente de la historia esté don Miguel de Unamuno que desempeña un papel detectivesco que a pocos se nos ocurría imaginar. El desarrollo del personaje es magnífico y una lectura ágil y fluida. La trama: un crimen en un entorno caciquil, la injusticia social, un tenaz y joven abogado y una misteriosa dama para desentrañar el crimen. La novela no tiene desperdicio.

En 1905 los vecinos de Boada sufrieron el expolio de las tierras comunales lo que abocaba a sus habitantes a la miseria, por lo que deciden emigrar solicitando al presidente de Argentina que les facilite el viaje a todo el pueblo a su país. Ese año de 1900 Boada tenía 968 habitantes, en 1910 eran 1136, en 2018 eran 315 los vecinos que la poblaban.


VISITANDO BIBLIOTECAS

Septiembre de 2024. Vuelta a la ciudad y visita a dos bibliotecas. La primera a la Biblioteca Pública Municipal Manuel Vázquez Montalbán de Madrid. Curioseando, buscando un libro para reiniciar las lecturas vespertinas y nocturnas en el hogar, me vino a la mente el buen recuerdo de la novela de García Jambrina y recordé también que en la solapa del libro se citaban otras publicaciones del autor, las busqué pero sólo encontré un ejemplar de este libro.

La segunda visita fue por la tarde, a la Biblioteca Nacional en el centro de Madrid. Allí el encuentro fue diferente, una exposición sobre Miguel de Unamuno, el político, aunque es imposible separarlo de su actividad literaria; y encontré la mención de uno de sus detractores, personaje que se cita en el libro, el padre Cámara, obispo de Salamanca. En la exposición hay al menos dos menciones al obispo, la primera junto a un dibujo del padre Cámara hecho por Unamuno, que me fue imposible fotografiar, en el texto de la cartela se lee: "A partir de 1902, el obispo de Salamanca lucha por destituir a Unamuno de su puesto tratándole de "hereje, protestante, anarquista y casi antiespañol". El segundo, de otra cartela esta vez sobre "Mi defensa" en la que Unamuno se defiende de los ataques del obispo, se lee: "Unamuno reacciona escribiendo "Mi defensa", texto que no llega a editar, y publica varios artículos en la prensa. Por parte el padre Cámara manda una carta al presidente del Gobierno, Antonio Maura, pidiéndole que le favorezca "en esta angustiosa vergüenza". Pero desaparecen las amenazas de destitución con la muerte repentina del obispo en mayo de 1904".

jueves, 24 de noviembre de 2022

Vicente Aleixandre


En 1977 le otorgaron el Premio Nobel de Literatura a Vicente Aleixandre. Suelo acordarme de las fechas en las que pasa algo que me parecía interesante, pero no recuerdo qué hacía el día que le dieron el Nobel a Aleixandre. Tuve que esperar al Día del Libro del año siguiente en Barcelona, el 24 de abril de 1978, lo anoté en la contraportada, para comprar mi primer libro del poeta: Vicente AleixandreAntología total de Seix Barral. En la faja del libro, aún la conservo, decía: la definitiva llamada al acercamiento de todos a la gran poesía aleixandriana. PREMIO NOBEL DE LITERATURA 1977.

Monumento de Vicente Aleixandre (1990) Juan López Ballesteros

Al final de la avenida Reina Victoria de Madrid hay una estatua dedicada a Aleixandre. Está de espaldas a la glorieta de Cuatro Caminos y a los paseantes que, para ver el busto, han de hacer el ejercicio de bajar a la calzada para saber de quién se trata. El busto está tallado en piedra caliza y en la peana hay una placa de bronce que tiene inscrita una frase que muchos interpretamos como versos de un poema, aunque al parecer no lo son: "un canto a la luz desde la conciencia de la oscuridad". Del autor de la escultura no se ve inscripción alguna; hay, sin embargo, en el ángulo inferior derecho, restos de óxido verdoso, de letras de bronce como la placa, que parecen haber sido arrancadas. De ellas se distingue la del centro una B. El poeta mira, no es difícil de imaginar, a su casa, a Velintonia, en el número 3 la calle que lleva su nombre.

Placa instalada en la fachada de la casa del poeta

Pasado un tiempo llegó a mis manos, como libro no como antología, Ámbito; poco después Sombra del paraíso, en este libro encontré la frase que se lee en la placa de la escultura. "Aleixandre -cita de Luis, en relación a la práctica de los poetas de comentar sus propias obras- ha escrito otras declaraciones en torno a Sombra del paraíso (...) que "es un canto a la luz, desde la conciencia de la oscuridad". El libro es, sin duda, de una gran belleza. Os dejo el inicio de uno de los poemas, Padre mío:

                Lejos estás, padre mío, allá en tu reino de las sombras.
                Mira a tu hijo, oscuro en esta tiniebla huérfana,
                lejos de la benévola luz de tus ojos continuo.
                Allí nací, crecí; de aquella luz pura
                tomé vida, y aquel fulgor sereno
                se embebió en esta forma, que todavía despide,
                como un eco apagado, tu luz resplandeciente.

La escultura, el busto de Aleixandre, en mi opinión, es poco afortunada. Su autor, según un artículo firmado por José María Carrascal en Chamberí 30 días, - es el escultor toledano Juan López Ballesteros, para unos un luchador, para Carrascal "autodidacta y controvertido"; la escultura "ahí permanece desde 1990 cuando Agustín Rodríguez Sahagún, alcalde de corto mandato, decidió sacar esta escultura de los almacenes de la Villa para instalarla en el lugar. Hay que decir que se trata de una obra que 10 años antes había realizado espontáneamente, y en plena plaza pública" López Ballesteros, a este respecto en monumentamadrid, donde se documenta Carrascal, se afirma: "Esta obra del artista toledano López Ballesteros fue ejecutada diez años antes, pasando por la corrala de Lavapiés y los almacenes municipales desde que su autor trabajara en ella en la misma Plaza Mayor de Madrid".

Casa de Vicente Aleixandre en la calle de su nombre, antigua Velintonia, 3

Velintonia, 3, el actual número 3 de calle Vicente Aleixandre, está en la actualidad en venta, desahuciada; en ella se ha intentando, solicitado por varias instancias, crear un museo al poeta, La Casa de la Poesía. En 1909 se traslada a Madrid desde Málaga, y en mayo de 1927, resumo el texto de Alejandro Sanz, el poeta junto a sus padres y hermana Conchita a la calle Wellingtonia, 3. Hay que destacar que Aleixandre siempre vivirá con ellos. En su correspondencia el poeta comenzó a escribir su dirección con el nombre de Velingtonia "quizá para facilitar su lectura y pronunciación"; y a finales de 1928 escribía ya en toda su correspondencia Velintonia, que curiosamente nunca figuró en el callejero oficial. El termino oficial wellingtonia y el castellanizado por Aleixandre se incluyeron en el diccionario de la Real Academia en 1970, siendo académico el propio poeta, lo era desde 1949, y a instancias suyas, "como término español del nombre científico de esta especie de secuoya gigante propia de la Sierra Nervada de California". En 1978, tras obtener el Premio Nobel, el ayuntamiento cambia el nombre de la calle de Wellingtonia a Vicente Aleixandre: "Al poeta le disgustó que la calle que él había castellanizado y que todos conocían como Velintonia adoptase su nombre", declarando que, aunque se sentía honrado por el homenaje, hubiese preferido que le hubiesen puesto su nombre a cualquier otra calle. En diciembre de 1984 muere, en su casa de la calle Velintonia, Vicente Aleixandre.


Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Alejandro Sanz, La calle de la poesía, en Centro Cervantes Virtual.
José María Carrascal, Sobre la autoría del monumento a Vicente Alexandre, Chamberí 30 días
monumentamadrid.es en Monumentos..
Vicente AleixandreSombra del paraíso, edición Leopoldo de Luis, Clásicos Castalia.

Placa del ayuntamiento de Madrid tras el cambio de nombre de la calle, se
encuentra al final de la calle; la que hay al principio está destrozada


miércoles, 6 de abril de 2022

Jack Kerouac, Norman Mailer: Hípster

Ginsberg, Allen (1953) Al descubierto. The Howard Greenberg Gallery
en Fundación Canal de Madrid 

La cartela de esta fotografía de Allen Ginsberg, que coincide sólo en parte con el texto de la propia fotografía, es el siguiente: "William Burroughs interpretando al sofisticado André Gidian dando una charla al campesino Thomas Wolfian. El joven estadounidense Jack Kerouac escuchando atentamente al "hombre más inteligente de Estados Unidos". Mi apartamento, 206 East 7th Street, Manhattan, Otoño 1953".

"Vaya a la Sala 409 -me indicó la chica de información del Reina Sofía- si busca algo sobre el final de la II Guerra Mundial". Le dije que buscaba algo relacionado con los hípster. Me miró y sonreí. Le hablé de Kerouac y entonces sonrió ella. "No hay nada sobre la bomba atómica -dijo- pero en la sala hay un Rothko y un par de obras de Still, de Clyfford Still, el expresionismo abstracto, quizá es lo que usted busca es de los años 50 -me dijo con cierto entusiasmo-. Es la cultura de la guerra fría, pintores en los que se invirtió mucho porque eran todo lo contrario del arte comunista. Se trataba de romper el equilibro de poderes en todos los aspectos y en el arte, para romper la línea clásica de la estética comunista, se invierte mucho dinero en expresionismo abstracto de Rothko y Still, que son los que tenemos aquí, y Pollock". Al oír en nombre de Pollock fue como un resorte, "Eso, -le dije-, Jackson Pollock es el personaje, es la improvisación, el paradigma del hípster en la pintura, ese no tocar la tela con el pincel, la improvisación perpetua, el Charlie Parker de la pintura". "Justo antes de entrar en la Sala 409, -continuó la chica-, se proyecta "La ventana indiscreta" de Hitchcock, es la presentación, digamos del arte del régimen capitalista, el americano que se para, escayolado y sólo ve lo que hay alrededor en su patio de vecinos, la obsesión por controlarlo todo, espiar cada movimiento de los pisos de enfrente. De todas formas aquí tenemos, -me dijo señalando una mesa con unos libros atados con un cordel- literatura de la época, en un lado EE.UU., Europa en otro, allí España". En el lado americano estaba En el camino de Jack KerouacAullido de Allen Ginsberg y uno de Henry Miller que no recuerdo el título.

Museo Reina Sofía de Madrid. Sala 409

"Últimamente estaba oyendo hablar de hípsters y es que no sé a qué se refieren cuando hablan de alguien llamándole así" -le dije a la chica-. "Bueno, ya se sabe, los modernos de ahora son esos que se pasean por Malasaña y a fuerza de querer ser distintos van vestidos todos igual" -me dijo con cierta sorna-. Esta embarazada, muy cerca del parto, le deseé buena suerte y una hora corta. Me despedí de ella y busqué la Sala 409

1951-D (1951) Óleo sobre lienzo. Clifford STILL 

De vuelta a casa, casi inconscientemente, en el metro intenté recordar qué concepto tenía yo del hípster y me vinieron a la cabeza varias palabras. Tomé mi cuaderno de notas: Hípster (anoté en el cuaderno estas palabras): Kerouac, Guerra, Frisco, Hip, Beat, Bop, Charlie Parker, negro, jazz, sexo, droga, borrachera. Era lo que me quedaba después de haber leído En el camino Los subterráneos. Podía haber estado escribiendo un buen número de palabras, aunque sin  intentar imitar a Norman Mailer cuando hace una relación de términos en El negro blanco , donde describe el Hip: la relación, perverso, medianoche, nihilista, sexo, asociativo, truhanes, libre arbitrio, Thelonius Monk, negro, hípster ... y al Square, el americano convencional: el nombre, piadoso, mediodía, autoritario, religión, consecuente, policía, determinismo, Dave Brubeck, blanco, beatnik... (beatnik es el seguidor de la cultura beat, con el que el square denomina al hípster de forma peyorativa)

El perfecto hípster es el Dean Moriarty de En el camino, de Jack Kerouac, según los cánones clásicos. Es demente, vagabundo y pordiosero. Acudiendo al mismo Kerouac en su obra Los Subterráeneos éste da una explicación que me hizo hasta gracia: "Julien Alexander es el ángel de los subterráneos; 'subterráneo' es un nombre inventado por Adams Moorad, poeta y amigo mío, que dijo: "Son hípster sin ser insoportables...". O sea que los hípster son insoportables.

Según Mailer el hípster tiene su origen en un problema de identidad. El individuo se da cuenta después de vivir la II Guerra Mundial y, sobre todo, después del lanzamiento de la bomba atómica, que ha pasado de ser persona a ser un número; vamos, que Moriarty (Kerouac) percibe que puede caer una bomba atómica y matarlo, junto a cientos de miles de personas y él solo será el número x de una serie de muertos, ha dejado de ser Moriarty, así de simple. Con Kerouac el vértigo comienza en la Ruta 66. Vivir a salto de mata, de Nueva York a San Francisco (Frisco) y vuelta; un viaje por la América (su América) profunda y auténtica.

La idea del hípster es la de un blanco que busca la identidad del negro, su mayor sufrimiento, su potencia sexual, su cultura, una expresión que cataliza, después de 200 años de explotación y esclavitud, en el Hip. El jazz. Mi protagonista ideal no era Moriarty, sino Leo Percepied de Los Subterráneos, y Mardou Fox, la protagonista negra, "el ángel negro, desesperado y sombrío, de este mundo subterráneo de Frisco", los ambientes sórdidos, Charlie Parker y la improvisación, la borrachera, las juergas, el olor de las calles y la oscuridad hasta la llegada del amanecer. Tengo subrayado un párrafo al inicio de la novela que dice "... cuando bajé por la calle Montgomery esa noche cálida y vi a Mardou sentada en el guardabarros con Julien, recordé de pronto: '¡Oh!, ahí está esa chica con quien quiero tener un asunto. Quién sabe si anda con alguno de esos muchachos', oscura, apenas se la veía en esa calle poco iluminada...".

Hay un párrafo de El negro blanco de Mailer que es muy gráfico y lo voy a copiar íntegro: "Lo que son los camafeos de la seguridad para el blanco medio: madre, casa, trabajo y familia, ni siquiera son irrisorios para millones de negros; son imposibles. El negro tiene la más simple de las alternativas: vivir una vida de sumisión constante o de peligro siempre amenazante. En una situación tal en la que la paranoia es tan vital como la sangre para vivir, el negro se había mantenido vivo y había comenzado a desarrollarse siguiendo, cuando podía, las necesidades de su cuerpo. Al saber en las mismas células de su existencia que la vida era guerra y nada más que guerra, el negro (teniendo en cuenta todas las excepciones) raramente podía soportar las inhibiciones sofisticadas de la civilización y en consecuencia conservó para su supervivencia el arte de lo primitivo, vivió en el presente inmediato, subsistió gracias a sus kicks* de las noches del sábado, dejando de lado los placeres de la mente por los más obligatorios placeres del cuerpo, y en su música dio voz al carácter y calidad de su experiencia, a su cólera y a las infinitas variaciones del gozo, lujuria, postración, gruñido, calambre, pellizco, grito y desespero de su orgasmo. Porque el jazz es orgasmo, del bueno y del malo, y fue así como habló a través de la nación, tuvo la comunicación del arte aun allí donde fue falseado, pervertido, corrompido y casi asesinado, habló, hasta en las formas populares almidonadas, de estados existenciales instantáneos a los que algunos blancos podían responder, y fue realmente una comunicación a través del arte porque decía: "Esto es lo que yo siento y en este momento tú también lo sientes".
*Kicks: literalmente, patada. En el lenguaje Hip viene del pinchazo o sacudida que se recibe al inyectarse la droga y, por extensión, significa placer. Vamos lo que nosotros conocemos como un chute.

- ¿Cómo pudimos soportarnos esos tres años en la guerra¿
Fotograma de La ventana indiscreta (1954) Alfred Hitchcock

El hípster, sintetiza Mailer, "absorbe las sinopsis existenciales del negro y en la práctica puede ser considerado como un negro blanco". Hay que tener en cuenta que todo esto transcurre en los años 50, la situación de los negros norteamericanos y el sabor amargo de una juventud que acababa de regresar de una guerra con un final de extermino. Cuando todo esto se acaba, todas estas circunstancias ya no se dan, el hípster desaparece.

En los años 90 y hasta la actualidad se retoma el término hípster para aplicarlo a los seguidores de lo no convencional, cine y música independientes, que actúan al margen de las modas, compran ropa usada y huyen de todo lo comercial, amantes de la subcultura, lo intelectual, esquivan las etiquetas, aunque todos visten lo mismo y actúan igual, pero esta es otra historia y era la que me tenía confundido.

Mark Rothko. Untitled (Orange, plum, yellow)
1950. Óleo sobre lienzo

Las obras del Museo Reina Sofía que se encontraban en la Sala 409 probablemente hayan cambiado de lugar tras el paréntesis de la pandemia de coronavirus. Los textos que cito son de los siguientes libros:

Kerouac, Jack, Los subterráneos, Anagrama, 2001
Mailer, Norman, El negro blanco, Tusquets, 1973

La fotografía que encabeza la entrada obra de Ginsberg, Allen (1953) de la exposición Al descubierto. Obras seleccionadas de The Howard Greenberg Gallery en Fundación Canal de Madrid 

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Miguel Delibes

BIBLIOTECA NACIONAL: EXPOSICIÓN CARMEN MARTÍN GAITE

Carmen Martín Gaite y Miguel Delibes. Fotografía realizada por Henar Sastre
Copia de exposición. Archivo Carmen Martín Gaite

De la exposición Carmen Martín Gaite un paradigma de mujer de letras, en Biblioteca Nacional,  homenaje a Martín Gaite por el centenario de su nacimiento. Simpática fotografía de Henar Sastre, en la que aparecen abrazados y sonriendo Miguel Delibes y Martín Gaite. No tiene fecha ni lugar de la toma. Pertenece al archivo Carmen Martín Gaite. La exposición, magnífica por cierto, estará hasta el 14 de junio de 2026 día que se clausura la Feria del Libro de Madrid.

Biblioteca Nacional de España, Paseo de Recoletos, 20-22 de Madrid


FERIA DEL LIBRO: CATÁLOGO DE BIBLIOTECA NACIONAL


Paseo por la Feria del Libro de Madrid encuentro este catálogo, editado por Biblioteca Nacional en 2020 por la celebración del centenario del nacimiento el escritor vallisoletano, con gran número de fotografías familiares "no solo de su faceta más conocida, la de novelista, sino también como periodista, cazador, defensor de la naturaleza o académico de la lengua". El mismo libro quizá se pueda encontrar en la Feria del Libro de Valladolid.


LA PRIMAVERA DE PRAGA

Parece premonitorio, pero ha sido pura casualidad. En mis lecturas siempre hay dos obras vivas, las que estoy leyendo: una para el salón y otra para entretener el tiempo en el transporte público. La segunda suele ser la más liviana y asequible a la lectura, no debe requerir mucha concentración y ha de tener, como condición previa, buena letra. El último libro ha sido La primavera de Praga (Destinolibro 1985), la primera edición es de Alianza Editorial 1968. La termino de leer el 24 de febrero, el día que Rusia invade Ucrania. Ha sido casualidad como digo, pero me gustaría traer aquí las primeras palabras del libro, Al lector, del propio Delibes, son: "En prensa este libro, me llega la noticia de la invasión de Checoslovaquia por las tropas rusas y sus aliados del Pacto de Varsovia."



En el libro Delibes narra su visita a Checoslovaquia (en la actualidad la República Checa y Eslovaquia) invitado para dar unas conferencias en Praga y Brno. Delibes hace un análisis de la sociedad, la cultura, la economía y la política de Checoslovaquia en 1968, época conocida como La primavera de Praga, en al que el gobierno checoslovaco promueve varias reformas políticas encaminadas a la apretura del país y liberarse de la opresión del partido único comunista. Delibes alaba los progresos sociales de los checoslovacos y de la acusada libertad y los problemas de la economía en la que el único patrón es el Estado. Nos presenta una sociedad culta y solidaria que se creía dueña de su destino y no creía que pueda sufrir el de Hungría y su fallida revolución de 1956 aplastada por las tropas soviéticas. Pero de nuevo la historia es tozuda y vuelve a repetirse, tras la caída de Budapest (1956) y Praga (1968) hoy tristemente le toca el turno a Kiev (2022) caer en manos del tirano.


MIGUEL DELIBES EN URUEÑA


La fotografía de Miguel Delibes que encabeza este texto se encuentra en la puerta del corral o de una casa en Urueña. A su izquierda está el Centro e-lea Miguel Delibes. En el centro hay un panel con la relación de 55 obras publicadas por Delibes. Imaginé que son todas las que publicó en su vida. Leí la relación y jugué a ver cuántas había leído: casi la mitad; y de éstas la que más me gustó, bueno, hay dos preferidas; una de reciente lectura, El hereje (1998); la otra, la primera que leí y la primera que publicó Delibes -quizá la única que haya releído, salvo algún cuento de caza- La sombra del ciprés es alargada (1948).  Entre medias están La hoja roja (1959), El disputado voto del señor Cayo (1978), y sus innumerables relatos de caza. No sabría por cual de ellas decidirme, pero da igual, me propuse, cómo no, leer todas las que aún no he leído. Y así comienzo, con esta breve introducción, mi particular celebración del centenario de Miguel Delibes (1920-2010).


SESIÓN DE FOTOGRAFÍA CON FRANCISCO ONTAÑÓN

Francisco Ontañón. Retrato de Miguel Delibes

Esta fotografía estaba en una sección de la exposición Francisco Ontañón, en la sala Canal Isabel II de Madrid, que ilustra El libro de la caza menor, con texto de Miguel Delibes.



LA BRUJA LEOPOLDINA Y OTRAS HISTORIAS REALES

La peculiaridad de este libro son los dibujos del propio Miguel Delibes que ilustran el cuento de La bruja Leopoldina, un relato que, según la hija de Delibes, el haberlo publicado no hubiese hecho muy feliz a su padre porque si no lo había hecho en vida, probablemente, es que no quería que viese la luz -el relato lo escribió en 1939-. Ahora le toca al lector, con todo el cariño y respeto, profanar el deseo del maestro. Yo lo leí durante la pandemia del Covid-19, fue una ráfaga de aire fresco ante tantas desdichas que nos ocasionó y nos ocasiona la pandemia -similar a la peste que relata en El Hereje y que nunca deja uno de recordar-. El libro lo tomé prestado en la biblioteca de Mingorría (Ávila), y tarde mucho tiempo en poder devolverlo. Aquí os dejo la portada del libro (la línea blanca que tapa parte del nombre de la editorial, Destino, es el tejuelo que identifica al libro).




MIGUEL DELIBES. UN RETRATO DE ALBERTO SCHOMMER

Se acaba el año y con el el centenario de Delibes. Una nueva peste ha venido a parar las celebraciones, aunque no la lectura, ni las lecturas de Delibes. Encontré, en el Museo Cerralbo de Madrid, dentro del certamen PHotoEspaña2020, una exposición dedicada al fotógrafo Alberto Schommer; en ella están retratados muchos de los principales personajes de la vida cultural española entre los que estaba este retrato de Miguel Delibes (retrato que hice deformado para evitar en lo posible los inevitables reflejos de los cristales. La cartela dice: Miguel Delibes (1989) (n. 1920 - m. 2010) Escritor, considerado como uno de los grandes escritores españoles del siglo XX. Premio Nacional de Literatura (1955), Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1982), Premio Nacional de las Letras Españolas (1991), Premio Nacional de Narrativa. Serie Actitudes 1988-1989.

Alberto Schommer: Retrato de Miguel Delibes



VIEJAS HISTORIAS DE CASTILLA LA VIEJA

De las historias de esta Castilla, recuerdo aún con amor la nogala de la tía Bibiana y los cables de la luz que cruzaban sobre ella más que cualquier otra imagen que transmite este librito. Lo compré en 1977, es la tercera edición de Alianza Editorial/Lumen, de 1974. Lo he releído justo antes de comenzar el año porque recordaba que en él encontré parte del alma de Delibes, de Castilla y la caza, en el que se se ven reflejados tantos personajes anónimos a los que hoy, y en muchos otros lugares, se les puede poner nombre, porque aún viven. De tal manera que todas las noches de verano, de junio a septiembre y en ocasiones llegados los Santos, nos sentamos tras pasear la frente al nogal que hay junto al matadero. Ahí, en el matadero, Gabino, Fíate, el carnicero de Mingorría, mataba las ovejas, es una casa robusta en sillarejo de granito frente ala que fue su cija, y entre ambas el camino al prao donde trillaba Julián y luego Milete, su hijo que están, todo ello frente a la casa de Juan el Madrileño de donde una noche, bajo el nogal, salió una culebra de la que dio en mal momento cuenta Benitín. Es un nogal, masculino, cuando Delibes se refiere en femenino a la nogala de la tía Bibiana, como femeninas son la olma de Cillán a la que también en mala hora diera cuenta la grafiosis, y la perala de Benjamín, allá por Peña Negra. La imagen de la cubierta amarillenta y desgastada de mi libro, es una fotografía de Ramón Masats que ilustró los textos de Delibes para otra editorial, Viejas Historias de Castilla la Vieja.


miércoles, 13 de febrero de 2019

La muerte de Mariano José de Larra

Mariano José de Larra, obra de Jesús María Perdigón
en los jardines de la calle Bailén de Madrid
   Prácticamente todos los textos que se refieren al suicidio de Mariano José de Larra hacen hincapié en la frustrada relación amorosa del escritor con Dolores Armijo, aunque, siguiendo al profesor Francisco Seco Serrano, el suicidio de Larra no fue sino la gota que colmó el vaso de su desánimo, -acababa de perder su condición de diputado por Ávila sin llegar a tomar posesión del cargo- a la vez que supuso para éste sellar sus turbulentos amores con Armijo.que había decidido volver con su marido y abandonar el país.

   La intención de esta entrada es únicamente publicar las informaciones aparecidas en la prensa de la época los días que siguieron a su muerte. Los textos están trascritos tal como aparecen en prensa.


REVISTA NACIONAL, Núm. 172Pág, 681-682 Jueves 16 de Febrero de 1837

En este número se publicaron tres artículos, uno de ellos el poema que leyó José Zorrilla en el funeral de Larra.

SUICIDIO DE DON MARIANO JOSE DE LARRA

   Despues de dos días de un dolor acerbo, despues de haber derramado sobre la tumba de un infeliz amigo, de un ingenio privilegiado, lagrimas de verdadera amargura, trazar sobre el papel algunas frases de consuelo, es ceder á esta naturaleza cuyos beneficios son alivio á nuestros pesares. De todas las pérdidas que, en los años de una existencia borrascosa, nos ha hecho esperimentar la mano de la muerte, ninguna, lo juramos, ha obrado en nosotros una sensación mas profunda y terrible que la de nuestro misero amigo D. Mariano Jose de Larra. De cuantos cuellos la muerte ha segado, ningun cuello mas digno de no caer: de cuantos corazones ha helado la tumba, ninguno mas noble, mas fogoso y abrasado. Una existencia de borrascosas afanes, de verdadera contemplacion, ha formado el tejido de un drama sublime cuyo desenlace... está encerrado en la tumba: esa flor hermosa no pudo arraigarse en un suelo corrompido; esos ojos de fuego abrasaban á los que osaban mirarlos, y la flor se marchitó, y se apagó el fuego de los ojos.
   ¡Pobre poeta!..... Lanzado del cielo á una tierra de maldición, sediento en el desierto, sediento en el desierto, jamás llega á asentar sus pies en el suelo; menos que un ángel, mas que un hombre, es solo, sin tener á donde tornar la vista ni á quien pedir una hora de delicia. Sus horas no son horas, son eternidades de agonia, y por cada instante de placer que se escapa á sus labios de las manos del Criador, una nueva eternidad de pena viene á exigirle una terrible espiación.
   ¡Pobre poeta!..... Cuando inclina su frente al suelo, que quiere unir sus labios á los labios de un mortal, que se rebaja á ser hombre, entonces se levanta un grito de la sociedad que es como un soplo asolador que marchita la flor mas pura, entonces el poeta que creyó poder ser hombre y que dejó el cielo se consume en la tierra, se agita en estos estrechos limites del mundo, y tiene que dejarlos para subir al cielo, su morada.
      Ayer, al acompañar el carro fúnebre del malogrado Larra, mil vahos pensamientos de dolor agoviaban nuestro corazón; era un amigo que llevábamos á la mansión de los muertos, era un poeta desgraciado que ibamos á entregar á la tierra, era una esperanza trocada por un recuerdo. Tantos amigos en nuestro torno, todos tristes, todos melancólicos, todos llorando una muerte que no podian aplaudir pero que todos deploraban, recordando una existencia brillante pero desgraciada, un instante de delirio coronando una vida de filosofia.
   El cadaver de don Mariano José de Larra quedó en la huesa, y al lado de su sepulcro su joven amigo el distinguido don Mariano Roca Togores elevó su voz de tristeza; pronunció el elogio fúnebre del filósofo que durante su vida se ha cubierto con una risa sardónica, que ha arrojado un sarcasmo sobre la sociedad donde vivió tan infeliz en medio de los placeres.== Nos contó algunos particulares de la vida de su muerto amigo, y hemos oido con placer que en breve verá la luz pública un drama que dejó sin concluir y que continuará uno de sus amigos bajo el titulo de Quevedo.
   En seguida el fantástico joven don José Zorrilla leyó con el mayor fuego una composición hermosa; á la cual damos lugar en nuestras columnas por parecernos digna de ver la luz pública. Algunas estrofas sobre todo han sido estrepitosamente aplaudidas, y en una reunion compuesta en su mayor parte de artistas, debian encontrar por cierto eco tan sentidos versos, gritos espantosos de una especie aparte de hombres que viven en el mundo con una vida de agonia.
   Allí se acabó todo; se acabó el trato de los hombres con un cuerpo de barro; pero en el corazon de sus amigos, en la memoria de todo hombre sensible no se acabará jamas el recuerdo del infeliz Larra, víctima de una pasión desgraciada, de una exageración poética peligrosa. ¡Ojalá no sea el último joven fogoso que de igual modo tenga el mundo que llorar!(1) He aqui, ó jóvenes, hasta donde arrastra una alma de fuego el huracán de las pasiones !.... Guar! ó jovenes!... aprended en esa tumba!....==J. de S. y Q.

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EL SUICIDIO

   ¡Siempre lo mismo! girar, volver y revolver, ir y venir y siempre al principio del camino, creidos de tocar el término del viaje nos hallamos al principio. Progreso! ilustración! ¿Y hacia donde progresamos? la verdad sea dicha, retrogradamos, hemos perdido la senda, y Dios sabe a donde nos conducirá la tempestad y la oscuridad de la noche. ¿Qué somos? ¿Es posible la felicidad? ¿ó estamos en este mundo para ludibrio del que nos formó? Blasfemia abominable que solo pueden pronunciar los labios de un impío, de quien haya llegado á dudar de todo, de quien haya perdido la fe, esa virtud ridiculizada y que es sin embargo una confianza sin limites que endulza nuestros mas amargos momentos y nos detiene al borde del precipicio. No confundamos jamás al hombre con un pedazo de lodo dispuesto para moverse un  tiempo y luego cesar y dejar de ser. Entonces la creacion hubiera sido un sarcasmo. ¿Pues qué el hombre está condenado irremisiblemente á vivir en el infierno de las pasiones? ¿No tiene al lado de sus llamas y de su fuego eterno, la gloria y el galardon prometido á la virtud? ¿Qué le queda ya al hombre que no cree en nada, que ha desconfiado de su Dios? Quien en su insensato orgullo quiere ver en las tinieblas que rodean el destino humano, ese, vaga errante sin describir jamas la luz y al fin perece estrellado. Muy lejos estamos nosotros de conceder el título de grande al hombre que quiere luchar con la sociedad á brazo partido; se lo disputamos porque no lo merece. El hombre es muy chico para combatir con el mundo; la temeridad no debe confundirse con el valor, ni la locura con la desgracia.
   Al mundo en que hemos nacido podemos llegarle a conocer por la sabiduria y á despreciarle por la virtud; pero jamas á perfeccionarle, Si se presenta enemigo, defenderse hasta cierto punto; mas allá tolerarle, este es nuestro deber; pensar de diferente modo es un delirio que tantas muertes ha ocasionado y que á tantos ha de llevar al sepulcro. Y vedlos como irán; no heridos por la mano del Dios de misericordia, no; criminalmente asesinados por si mismos, lanzando con sus propias manos el don que Dios ha encerrado en su pecho, escupiendo encima de la llama divina que le mantiene, ahogando el soplo del cielo que le da vida, suicidándose. ¿Y donde están las leyes que la moderna civilización oponen á ese espantoso crimen? ¡Leyes!! ¿Qué habéis hecho de la moral, hombres del siglo XIX, cual es vuestra religion? Ya sé la respuesta. Lo que haceis es, rodear con la mortaja del olvido el cuerpo del infeliz que muere virtuoso, con sus manos tendidas al cielo, con la fe en su corazon y con la sonrisa en sus labios: esto haceis ingratos con este hombre; veamos lo que haceis con el criminal que se suicida. Buscar a costa de mil afanes los mas minuciosos pormenores de su vida, publicarlos, comentarlos, engalanarlos, presentarlos á la juventud con los atavios del buen decir como repitiéndola. "Ese hombre que se ha atravesado el craneo es un héroe, tiene una grandeza de alma admirable...... ¡Imprudentes!!!

   Volved los ojos á regocijaros en vuestros frutos; abrazad la Europa, miradla cubrirse de luto con el desarrollo de ese fruto cuya semilla estais arrojando diariamente. Llorad al menos desventurados con tantos padres que lloran, socorred la orfandad de tantos angeles abandonados, temblad al espectáculo de tanto luto, de tanto dolor. Leed esos periódicos que salen de las prensas de Londres y de Paris; allí notareis acrecido cada dia el número de victimas de esa plaga asoladora, escuchad el sonido del carro fúnebre que lo conduce...... Un carro fúnebre rodaba ayer lúgubremente por las calles de Madrid, un pueblo entero le seguía, y un pueblo entero vertía lágrimas y caminaba triste en pos del féretro. Y no era un Rey el que a la mansión de la muerte era conducido, que no se veían las coronas ni los cetros de plata, una corona se distinguía, pero era de laurel, un cetro, pero era una pluma; los que lloraban no eran esclavos, eran admiradores. Y el objeto de aquella pompa ya no la podrá disfrutar, ni ya podía llegar a su oído los gemidos de la amistad, ni agradecer los homenages de sus conciudadanos. Y al pie de la huesa le dieron el á Dios sus amigos, ¡vanos obsequios llenos de puerilidad y de rutina! la sombra de aquel cuerpo á quien se prodigaban los últimos honores se alzará gigantesca á pesar de la envidia de sus émulos y del odio de sus enemigos. No es éste el sitio de hacer el panegírico de Fígaro ni de don Mariano José de Larra, algún día se le comprenderá y desaparecerá el adjetivo jestivo que precede siempre a su nombre para sustituir el de filósofo. La literatura nacional llorará por mucho tiempo su pérdida y hemos dicho de propósito literatura nacional porque don Mariano José de Larra no confundió jamás ese galimatías que nos han traído cuatro serviles imitadores de allende del Pirineo con nuestra poesía. Había creído posible llevar á cabo la resurrección de nuestras glorias literarias rejuvenecidas, originales españolas y sin duda su pensamiento se cumplirá. Los espectros y los demonios de la Alemania se volverán á sus bosques y pediremos al Rhin de hoy en adelante pensamientos, no vestidos, ideas, ni formas. Poco lozana será la flor que nuestras manos arrojen sobre la tumba de Fígaro; pero al menos veamosla confundida con tantas otras más vistosas, más fragantes, pero no mas pura ni mas sinceramente ofrecidas. M."

Placa conmemorativa del lugar donde murió Larra
 en la calle Santa Clara, 3 de Madrid
A continuación del texto anterior, se publica el poema de un jovencísimo y desconocido José Zorrilla que leyó junto a la tumba de Larra el 14 de febrero. Según Jean-Luis Picoche, en el prólogo a una obra de Zorrilla, éste poema "le abrirá las puertas de la gloria" introduciendo a éste "de lleno en la sociedad literaria" madrileña.

A la memoria del jóven y desgraciado escritor D. Mariano José de Larra.

                               I
   Ese vago clamor que rasga el viento
Es la voz funeral de una campana;
Vano remedo del postrer lamento
De un cadáver sombrío y macilento
Que en sucio polvo dormirá mañana.
                            -----
   Acabó su misión sobre la tierra,
Y dejó su existencia carcomida,
Como una virgen al placer perdida
Cuelga el profano velo en el altar.
Miró en el tiempo el porvenir vacío,
Vacío ya de ensueños  y de gloria
Y se entregó á ese sueño sin memoria
Que nos lleva á otro mundo á despertar.
                                -----
   Era una flor que marchitó el estío;
Era una fuente que agotó el verano;
Ya no se siente su murmullo vano,
Ya está quemado el tallo de su flor.
Todavía su aroma se percibe,
Y ese verde color de la llanura.
Ese manto de yerba y de frescura
Hijos son del arroyo creador.
   Que el poeta en su misión
Sobre a tierra que habita,
Es una planta maldita
Con frutos de bendición.

                               II
   Duerme en paz en la tumba solitaria,
Donde no llegue a tu cegado oido
Mas que la triste y funeral plegaria
Que otro poeta cantará por tí.
   Esta será una ofrenda de cariño
Mas grata, sí, que la oración de un hombre,
Pura como la lágrima de un niño,
Memoria del poeta que perdí!
      Si existe un remoto cielo
De los poetas mansión,
Y solo le conserva el suelo
Ese retrato de hielo,
Fetidez y corrupción;
¡Digno presente por cierto
Se deja á la amarga vida'.....
¡Abandonar un desierto
Y dar á la despedida
La fea risa de un muerto!

                               III
   ¡Poeta, si en el no ser
Hay un recuerdo de ayer,
Una vida como aquí
Detras de este firmamento.....
Conságrame un pensamiento
Como el que tengo de tí!
                                                José Z.


REVISTA NACIONAL, Núm. 173,  Pág. 688, Jueves 17 de Febrero de 1837 

ERRATA

   En nuestro folletín de nuestro número de ayer, sobre el suicidio de don Mariano de Larra último párrafo, donde dice  ¡Ojalá no sea el último joven fogoso que de igual modo tenga el mundo que llorar! lease . ¡Ojalá sea el último joven fogoso que de igual modo tenga el mundo que llorar!


José Gutiérrez de la Vega. Dolores Armijo (?) ca.1840

Aunque no todas las opiniones respecto al suicidio de Larra fueron loas como vimos en El Suicidio - crónica anterior al poema de Zorrilla-, aunque sí fueron sentidas fueron muy críticas con el acto de quitarse la vida; también ésta que publicó Mata-Moscas, critica tanto el suicidio como los desamores que llevaron a Larra a tal acción, y la de Eco del Comercio en la que arremete tanto contra Larra como contra sus publicistas y el romanticismo en particular, ambas del mismo día 19.

EL MATA-MOSCAS Núm. 39, Cuarta entrega, 19 de febrero de 1837

SUICIDIO

   El jóven Mariano José de Larra conocido del público con el nombre de Fígaro, tubo la humorada la noche del 13 del actual de saltarse los sesos de un pistoletazo. Los títulos de aprecio que había merecido hasta entonces á sus conciudadanos, como escritor público de un mérito mas que regular, han sido deslustrados de un solo golpe al cometer un crimen acaso el mas contrario á la sana moral de un egemplo perniciosisimo, cuyo recuerdo debe escitar un justo horror al delito, al paso que mueve á compadecer al delincuente.
   Nosotros hemos sentido el desastroso fin de este malogrado joven, pero no invitaremos á otros muchos en el modo de manifestarlo. Sentimos que él mismo haya privado á su patria de los beneficios, de las glorias que pudieran proporcionarle sus talentos literarios. Sentimos que Fígaro, el desgraciado Fígaro, haya acibarado los gratos recuerdos de sus sabrosas é ingeniosas producciones con la memoria de un crimen detestable. Sentimos en fin que un joven de tales esperanzas no haya sabido hacerse superior á la idea de un contratiempo amoroso.
   No alabaremos pues su tumba, una acción que es nuestro deber presentar como detestable.
   Derramariamos lágrimas y no rosas sobre su sepulcro.
   Ni como el Mundo nos presentariamos de luto á la vista del pueblo ilustrado. Tales demostraciones de sentimiento y veneración, las reservamos á la memoria de los héroes. El valor y las virtudes son dignas de eterna memoria. El crimen siempre debe aparecer aborrecible á los ojos de los hombres. **
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OPORTUNAMENTE.

   Ya se acordarán VV. que el Mundo ó el periodico mundano, como VV. quieran, se presentó con faja negra cando la patria se vistió de luto el día 5 del actual dedicado á la memoria de las víctimas de Bilbao... pues... ¿como lo hizo el dia 15 del mismo por la muerte de uno de sus redactores que se antojó suicidarse? Lo que equivale á decir á los jóvenes literatos y no literatos... Yo os preparo un premio dedicado á la inmortalidad de vuestro nombre con tal que cometan un crimen odioso: he aquí los medios de adquirir celebridad los que aspiran á la fama póstuma. ¡Pobre moral!. ¡Pobre religión! Como escarneces sus pedantes charlatanes. Por fin ya sabemos que el señor D. J. Peñalver vive y bebe y que le tenemos todavía por acá aunque segun lo afectado que se manifiesta en las pocas líneas que dedica á la memoria de su malogrado compañero, tememos que tal vez pudiera caer en la tentación de imitarle esactamente.
   Seria una lástima por cierto. **
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ECO DEL COMERCIO. Domingo 19 de febrero de 1837 núm. 1026 ed. de Madrid, pág. 4

FOLLETÍN

   Notable es el abuso que se ha llegado á hacer del romanticismo alterando los principios de la sana moral, presentando á la imitación del pueblo horrores de cuya posibilidad casi debía dudar, trastornando las cabezas, ´exaltando las pasiones en términos de originar desgracias o catástrofes. Se ha llevado el abuso hasta crear un lenguaje ininteligible, presentando en tan alto grado la hipèrbole, que muchas veces resulta de lo que se dice lo contrario de lo que se quisiera decir.
   Me ha sugerido estas reflexiones el articulo necrológico dedicado á la memoria del malogrado D. Mariano José de Larra, inserto en el Español del 15 del actual, y reproducido por la Revista Nacional; artículo que si no fuesen bien conocidas las rectas intenciones de su autor, podría considerarsele como una amarga sátira contra el desgraciado difunto. Dejaré aparte los párrafos que no se entienden; como por ejemplo, el decir que Larra se hallaba en medio del vacio, posición que solo pudiera verificarse debajo de la campaña pneumatica, en cuyo caso hubiera tenido fin su existencia, estos es, hubiera concluido antes, porque en el vacio no se puede conservar la vida ningun viviente. Pero lo que á mi entender da la apariencia de sátira á lo que se quiere prestar como panegírico, es el decir "que Fígaro buscaba en vano al rededor de sí algo que amar, porque el amor es una necesidad para los entendimientos privilegiados. Buscaba el objeto de su cariño en a amistad, en la gloria y en hermosura, y en ninguna parte podía encontrarle."  ¿Cómo puede ser que un hombre que tenía esposa y dos niños no encontrase ni en la primera, ni en los dos últimos un objeto de amor? Y si lo buscaba en otra parte, ¿podrá por ventura llamarse desgraciado por no encontrarle? Si esto fue cierto, ¿no sería para él un borron, y no manifestaría un hombre inmoral y corrompido? Y si este amor, que buscaba fuera de objetos tan amables, fuese realmente una necesidad para los entendimientos privilegiados; ¡pobre sociedad en que hubiese muchos entendimientos privilegiados!.
   Dice el autor en otro párrafo que Fígaro se burlaba de cuanto el mundo admira y aplaude. No comprendo como esto pueda mirarse como un elogio.  El mundo en general, por corrompido que sea, admira y aplaude la virtud, el mérito, la fidelidad conyugal, el cumplimiento de las promesas y juramentos, el orden social, el respeto á la paz de las familias y á la propiedad agena, de cualquier clase que sea. ¿Y qué podría esperarse de un hombre, que efectivamente se burlase de todo lo que el mundo admira y aplaude? ¿No sería este un individuo peligroso para la sociedad, y mas para una sociedad que tratase de establecer un sistema libre? porque es preciso convencerse de que no hay libertad en donde no hay virtudes y costumbres severas, y donde se insulta impunemente la moral pública, pugnando por dar el caracter de virtud á los vicios.
   A la verdad no era necesario que el autor para celebrar á su héroe echase á los pies de los caballos á la sociedad en que vivimos, llamándola corrompida y estúpida, que no sabía comprenderle, y denigrase á su propio pais, añadiendo que todo en él, el patriotismo y la heroicidad, se ha hecho venal y mentiroso. Se engaña el autor, si cree que esta sociedad no comprendía al desgraciado Larra. Bastante lo comprendía, y seguramente no es tan estúpida y corrompida como se quiere suponer, porque  á  serlo hasta el grado que se pinta, quizá... pero... ¡silencio! respetemos el parcere mortuis. Concluiré pues diciendo que lo que prueba que esta sociedad conoce lo que se debe á la moral pública, es que una gran parte de ella ha mirado el artículo del señor  M.R, de T. mas bien como una sátira que como un elogio. --P.S.

Textos y obras consultadas:

Revista Nacional, Núm. 172, Pág. 682, Madrid, 16 de Febrero de 1837, a través de Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España. BNE.
El Mata-Moscas, Núm. 39, Pág, 12, Madrid, 19 de febrero de 1837; a través de Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España. BNE.
Eco del ComercioNúm. 1026, Pág, 4, Madrid, 19 de febrero de 1837; a través de Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España. BNE.
Artículos. Mariano José de Larra. Fígaro, edición e introducción de Francisco Seco Serrano, Ed. Planeta, Barcelona.
El zapatero y el Rey, José Zorrilla, edición e introducción de Jean-Luis Picoche, ed. Castalia, Madrid.
Museo del Romanticismo, Dolores Armijo (?), ca. 1840 , óleo sobre lienzo de José Gutiérrez de la Vega. Este posible retrato de la amante de Larra se exhibe en el museo junto a otro del escritor, también obra de Gutiérrez de la Vega fechado hacia 1835.