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sábado, 22 de febrero de 2020

Auguste Rodin

MUSEO SOROLLA DE MADRID

Esta pequeña pieza, Psyque, vaciado en bronce, la data el Museo Rodin de París hacia 1905-1913 (fecha cuando se la regala a Sorolla) se exhibe en el Museo Sorolla de Madrid. Tiene, según la cartela, una historia singular. Durante uno de sus viajes a París, Sorolla visitó en estudio de Rodin. El escultor le regaló a Sorolla esta pequeña obra en yeso. Años más tarde, en 1917, el escultor valenciano y amigo de Sorolla, José Capuz la fundió en bronce. Hoy la podemos ver junto a una serie de objetos propiedad de Joaquín Sorolla en la exposición temporal Sorolla en 100 objetos en el museo que fue su casa y taller del pintor valenciano en Madrid.

Psyche. (1917) Bronce  35x10x10 cm


GALERÍA ODALYS

Paseo por la Galería Odalys de Madrid donde encontré esta pequeña escultura Tras el martirio, bronce sin fecha de ejecución. Esta galería tiene la peculiaridad de sorprender al observador y visitante con obras de autores como Rodin que no se espera encontrar.

Tras el martirio (S/F) Bronce ed. 11/99. 10,50 x 14.50

Galería Odalys en calle Orfila, 5 de Madrid.

RETRATO DE AUGUSTE RODIN

Este retrato de Auguste Rodin, una miniatura (130x100 mm.) que podemos ver en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid, estaba atribuido anteriormente a la figura del rey Leopoldo II de Bélgica. atribuido a M. Paehler. Un ilustrador, Luis Pastor, descubrió el error y tras comprobar el propio Museo y el Museo Rodin de París la similitud con otras imágenes del escultor y del rey belga, se confirmó que la identidad del retratado que pasó a a ser desde 2019 Auguste Rodin.

Auguste Rodin. París h. 1902. Gouache sobre marfil 


RODIN: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA DE MADRID

En el vestíbulo del Museo Thyssen de Madrid podemos ver, junto al acceso a la colección permanente cuatro esculturas de Auguste Rodin en mármol, hay que destacar que la primera imagen, Cristo y la Magdalena, es la única obra religiosa que se conoce de Rodin. Sobre las cuatro obras, cada vez que las observo en el museo antes de iniciar mi visita por la colección permanente, recuerdo la pasión con la que Rodin elogiaba la escultura clásica antigua y clásica: ...Decir que lo antiguo, ese claro retrato de la maravilla de la Vida, es bello es decir poco, es quedarse en el elogio superficial, pues la Belleza es un punto de llegada, no de salida, y algo solo puede ser bello si es verdadera.

Cristo y la Magdalena. Hacia 1905
102x77x70 cm Mármol. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

La muerte de Atenas (Lamentación sobre la Acrópolis). 1904-1906.
62x123x60 cm Mármol. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

El Sueño (El beso del ángel). Hacia 1905
75x100x50 cm Mármol. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

El nacimiento de Venus (La Aurora) 1906-1907
90x70x45 cm Mármol. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Un pormenorizado e interesante análisis de cada una de las cuatro esculturas se puede leer en la web del museo. El texto citado en:
Naturaleza y bellezaAuguste Rodin, Casimiro, Madrid 2020.

Auguste Rodin, en vestíbulo del Museo Nacional Thyssen- Bornemisza, en el Paseo del Prado, 8 de Madrid


RODIN: RODIN-GIACOMETTI: FUNDACIÓN MAPFRE DE MADRID

Esta exposición es continuación de la que ya comentamos de la que se exponía en Fundación Canal, de plaza Castilla de Madrid; ésta debía clausurarse el 10 de mayo. La pandemia del coronavirus ha paralizado desde marzo la ciudad, el país y Europa; muchas obras que vimos antes y que debíamos ver ahora quizá ya no estén en las salas, se hayan devuelto a sus lugares de origen: ésta se reanuda el 6 de junio. Hubiese sido, maravilloso haberlas visto varadas en silencio y soledad en las salas oscuras de la Fundación, como decía el propio Rodin, "El estudio de las obras maestras exige soledad" escribía en un artículo sobre un viaje a Roma, ciudad que ya había visitado treinta años antes, a la que volvía "Así, con mirada nueva y siempre maravillada como recorrí la Ciudad Eterna, ciudad verdaderamente eterna por cuanto es superior a todas las demás". Relata que los primeros días de su estancia no quería ver a nadie, su deseo era ver a los antiguos en las iglesias, en las viejas iglesias, esas maravillas que para disfrutarlas mejor hay que verlas en soledad. Luego, -añade- unos días después se dedicaría al propósito de su estancia: "la instalación, en el centro del patio del Palacio Farnese de mi estatua El caminante. Esa estatua había sido comprada por el Estado especialmente para colocarla ahí".

El hombre que camina. Modelo grande. Yeso) 1907

Esta obra que aquí encabeza esta entrada, cierra la visita de la exposición de la Fundación Mapfre. Es, como describe la cartela del "último periodo de su trayectoria artística, Rodin parece afirmarse en una nueva estética que desarma toda la historia de la escultura anterior y cuestiona el concepto académico de belleza. En ella podemos contemplar al apasionado artista que busca la belleza en los clásicos y el concepto del tiempo, tiempo en el que el artista griego capta el momento: había fijada en las obras griegas "un minuto, un segundo del móvil e infinito misterio" (Rodin). "El motivo de El hombre que camina permite al artista, a través del fragmento, del paso de un boceto a otro, desarrollar toda su imaginación y abrirse a la posibilidad de metamorfosis, incluso de lo monstruoso; derivaciones de la belleza de este hombre fragmentado que rehace a partir de un estudio para San Juan Bautista en el que había trabajado con anterioridad a 1887. La obra que vemos está titulada El hombre que camina el modelo de El caminante en bronce que Rodin menciona en su estancia romana, ambas de 1907. San Juan Bautista es una obra de 1880, la disposición de las piernas es igual a éstas aunque el Bautista tenía brazos y cabeza. El caminante estaba considerado "un compañero de la Victoria de Samotracia, creado por un genio del siglo XX", esta escultura suscitó el entusiasmo del público cuando fue presentada en el Salon de la Société Nationale des Beaux-Arts en 1907. 

Las sombras. Anterior a 1886 (fundición Alexis Rudier en 1928) Bronce
 Fundición en arena realizada para las colecciones del Museo Rodin de París

Balzac, busto sonriente (a veces llamado "según Lassalle") ampliación
ca. 1899 (fundición en 1998. Bronce fundición en arena realizada para
las colecciones del Museo Rodin de París.

Del grupo escultórico Monumento a los Burgueses de Calais (1889), trae la exposición una copia moderna elaborada en yeso, está muy transitada por los visitantes (se expone entre dos salas). Las imagen inferior es una fotografía en la que Giacometti, el otro protagonista de la exposición, aparece entre el grupo escultórico que representa una escena de la Guerra de los Cien Años; en ella un grupo de seis hombres se entrega a las tropas inglesas que asediaban la ciudad a cambio de la salvación de sus conciudadanos. La obras, detalla la cartela, que "en contra de lo habitual en la escultura conmemorativa, Rodin individualiza los rostros y los gestos de cada uno de los personajes y, al situarlos en un podio bajo, ofrece al espectador la posibilidad de relacionarse con la figuras y caminar entre ellas". La escultura fue encargada por el ayuntamiento de Calais y se inauguró en 1895.


Rodin-Giacometti, en Fundación Mapfre, Paseo de Recoletos, 23 de Madrid hasta el 23 mayo 2020.
Naturaleza y bellezaAuguste Rodin, Casimiro, Madrid 2020.


RODIN. DIBUJOS Y RECORTES: FUNDACIÓN CANAL DE MADRID

Dos torsos. (1890-1891) Yeso

Primero habría que explicar que hay dos exposiciones simultáneas en Madrid de Auguste Rodin y debería justificar por qué se ha de visitar antes una que la otra. Casi por cronología y por la temática recomiendo visitar primero Rodin. Dibujos y recortes, en la Fundación Canal de plaza Castilla de Madrid, donde se muestran parte de los trabajos preparatorios de las obras, y posteriormente, ya con los conceptos, dibujos y bocetos de muchas de ellas en la retina, visitar el excelente diálogo Rodin-Giacometti que se exhibe en la Fundación Mapfre, en la Sala Recoletos. En la exposición de plaza Castilla, en Canal, la organización recuerda que ésta es complemento de la de Mapfre, pero creo que lo correcto sería decir que es su inicio, donde el espectador comprenderá mucho mejor lo que vamos a ver luego en Recoletos.


Tres procesos de creación de bocetos: apunte a lápiz, apunte coloreado y apunte recortado.

Rodin. Dibujos y recortes es un pequeño paseo por el trabajo preparatorio Rodin para sus obras. Según el mural que inicia la exposición, ésta muestra es "una oportunidad excepcional de conocer el proceso creativo de Auguste Rodin (...) Apuntes que se tornan en dibujos, dibujos que se convierten en recortes, y recortes que dan lugar a esculturas: una experimentación que no sólo servia al artista como proceso mental en su creación, sino también como actividad lúdica, en ocasiones sin un propósito final concreto" (...) Los recortes "se muestran junto a dibujos afines y a esculturas que ayudan a comprender mejor la genialidad y los innovadores modos de expresión del considerado padre de la escultura moderna".

Estudio para Iris (1891-1892) Yeso

A través de la exposición veremos el proceso de trabajo de Rodin, desde que toma el apuntes al natural, lo colorea, recorte y pega sus dibujos; cómo utiliza el yeso como material intermedio entre la arcilla, el mármol o el bronce final. La muestra quizá no sea muy espectacular en tanto la cantidad de imágenes y obras, pero sí que lo es en lo que se refiere al conocimiento de como Rodin, uno de los últimos genios de la escultura, concebía y preparaba sus obras.

Pareja tumbada cerca de una rueda de la fortuna.
Lápiz grafito, acuarela y dos figuras recortadas y pegadas

Hombre. Terracota

Rodin. Dibujos y recortes, Auguste Rodin, en Fundación Canal, en Mateo Inurria, 2 (Plaza Castilla) de Madrid, hasta el 3 de mayo de 2020.

sábado, 9 de noviembre de 2019

Eamonn Doyle


Uno nunca sabe cómo calificar una fotografía; a mí me vino a la mente dos palabras energía y vigor, podría haber pensado incluso en contundencia para hablar de Eamonn Doy a la hora de captar los personajes. Sorprenden las imágenes, por la cercanía, por su tamaño, por lo directas y aparentemente sencillas que envuelven al espectador con un punto de vista diferente, como tomadas desde un punto de fuga, con una perspectiva absoluta y abrumadora. ¿Qué piensa ese hombre en la isleta? ¿Camina, descansa, duda,...? Personajes que emergen desde un fondo sin referencias, miradas inquisidoras que sobrepasan soslayando al espectador, sin piedad... la vida, toda la vida en un instante, parece reconocerse en los retratados. Magnífico, inaudito, ...


Enhebrados a lo largo de toda la exposición están las ideas del laberinto, de las pistas y los rastros que seguimos y dejamos atrás a nuestro paso, de las fuerzas combinadas del tiempo y el espacio, de la entropía de la música y del movimiento de la gente, ya sea caminando por la calle, viajando alrededor del mundo o abandonando el planeta por completo. Niall Sweeney. Comisario de la exposición..


Imágenes, algún dibujo, música y cine. Música. Tres series: I, ON y End. Al principio absorto en las imágenes, porque no hay tiempo para adentrarse en los textos, me olvidé del resto y me olvidé de leerlos; luego, más apaciguada la mirada, me sorprendió la música. Me propuse volver porque ya no tenía tiempo para digerir más.


Eamonn Doyle, en Fundación Mapfre, en Sala Bárbara de Braganza, en Bárbara de Braganza, 13 de Madrid, hasta el 26 de enero de 2020.




lunes, 23 de septiembre de 2019

Alexander Calder

ALEXANDER CALDER EN MUSEO REINA SOFÍA DE MADRID

Carmen (1974) Chapa de aluminio, chapa de hierro y pintura (1156 x 762 cm)
Museo Nacional Reina Sofía: Jardín Sabatini

Paco Aparicio, escultor, se confiesa admirador de Calder. Me contó una anécdota de cuando fue a ver  una exposición de éste en Madrid. La vigilante de la sala le pidió que hablase bajo y que no gesticulase mucho porque sino las esculturas (móviles) que colgaban en el techo se movían. 

Sobre la que encabeza esta entrada, que podemos ver en el Jardín Sabatini del Reina Sofía, la ficha del propio museo, a cargo de Carmen Fernández Aparicio nos dice: "Está formada por una estructura sustentante fija y una zona superior inmóvil. Ocho palas sujetas con remaches cobran movimiento al contacto con el aire, y la pieza adquiere el componente lúdico y optimismo intrínseco al arte de Calder, al tiempo que genera un contraste espontáneo entre la firme estética industrial de la base y la volatilidad de la zona superior. Al igual que otras piezas del artista, Carmen tiene como título un nombre de mujer que, si bien posee connotaciones literarias y musicales, no convierte la escultura en una mera ilustración, sino que funciona como obra autónoma, como señaló en 1946 Jean-Paul Sastre: 'Calder no sugiere nada: atrapa auténticos movimientos vivos y les da forma. Sus móviles no significan nada, no nos remiten a nada que no sean ellos mismos: son, eso es todo. Son absolutos'".


ALAIOR ART CONTEMPORANI

Interesante la obra de Calder, una serie de litografías en color de 1975-1976 de las que traigo dos de las cinco que pude fotografiar y que mejor se pueden ver (me he permitido eliminar algunos reflejos). La obra recuerda a los gouaches que podemos ver más abajo Como otras obras en ese centro de arte, no tienen título. Recordar tan solo que Calder muere en noviembre de 1976, en las fechas en que se imprimen estas obras.




FUNDACIÓN MAPFRE DE MADRID

Aunque con personalidades totalmente diferentes Alexander Calder y Joan Miró mantuvieron una relación bastante intensa, fruto de esa amistad es el intercambio de obras entre ambos. En la Fundación Mapfre de Madrid, en su Espacio Miró hay al menos tres obras de Calder, dos esculturas: un retrato de Miró y un móvil, y un pequeño óleo sobre lienzo titulado À Pilar. La cartela de este último no indica más información que ésta.

Untitled (Á Pilar) Óleo sobre tela (1947) 
Colección particular en depósito temporal

Portrait of Joan Miró (Retrato de Joan Miró) Alambre de acero (h. 1930)
Colección particular en depósito temporal


GOUACHES EN GALERÍA ELVIRA GONZÁLEZ


Una deliciosa sorpresa ha sido entrar en la galería Elvira González y descubrir la exposición de Alexander Calder. No es frecuente disfrutar de la obra de uno de los grandes artistas del siglo XX en una galería, se nos está habituando a que el espacio para estos genios sea definitivamente un museo. Afortunadamente no es así, como tampoco es habitual presentar unas obras, gouaches, que nos descubre una técnica con la que Calder trabajó al margen de la obra que lo define, sus mobiles -cada vez que se va al Reina Sofía creo que es obligado pararse un rato a contemplar el mobile del patio del museo-.


Las obras que pueden verse son de gran sencillez, expresividad y espontaneidad, -como señala la hoja informativa de la exposición con un excelente resumen del estilo y técnicas con las que trabajó el Calder-; son obras de los años cincuenta, sesenta y setenta del siglo pasado, una técnica que practicó el artista hasta poco tiempo antes de su muerte. ¿Por qué el gouache? "Este tipo de acuarela opaca respondía mejor a su particular temperamento que la acuarela normal -demasiado traslúcida- y que el óleo -demasiado lento-" según destaca la hoja informativa (Jean Lipman en Calder's Universe). Pero, desde luego, y es de recomendar, la mejor opción para cualquier espectador es ver la exposición y comprobar este pequeño universo de Calder en la galería, sin lugar a dudas, un regalo para los amantes del arte.


Alexander Calder. Gouaches, realizada en colaboración con la Fundación Calder de Nueva York, en Galería Elvira González, en calle Hermanos Álvarez Quintero, 1 de Madrid, hasta el 22 de noviembre de 2019.


GALERÍA MIRAT

La Galería Mirat es una pequeña sala en el número 8 la calle Blanca de Navarra de Madrid. En esta sala siempre he visto obras de autores consagrados, no muchas en cada exposición, pero sí selectas, que van de Fortuny a esta obra de Carder, un gouache firmado y fechado en 1973. Estuve hablando brevemente con la persona de la galería. Me recordó que no hacía mucho tiempo se había expuesto gouaches de Calder en  la Galería Elvira González (el encabezado y origen de esta entrada). Muy amable me permitió fotografiar.


El problema de la luz (suele ocurrir en todas las galerías) impide muchas veces captar el color original de la obra al fotografiarla, no obstante se puede saborear y disfrutar de ellas, aunque, claro está, nunca como en la galería, por lo que siempre es recomendable la visita.

Colectiva en Galería Mirat, calle Blanca de Navarra, 8 de Madrid.

lunes, 17 de junio de 2019

Berenice Abbott


FUNDACIÓN MAPFRE DE MADRID (2019)

Perfil de Manhattan. I. South Street y Jones Lane. 1936

 Berenice Abbott. Retratos de la modernidad. Con este título se presenta esta excelente exposición sobre la obra de una excepcional fotógrafa norteamericana, tanto por su contenido histórico, artístico y técnico como personal. En esta entrada voy a seguir las pautas de la exposición. Berenice Abbott -llega a Nueva York en 1918 con sólo veinte años y "se da de bruces con aquello que andaba buscando aunque entonces no lo supiera" y entra en contacto con un grupo de intelectuales entre los que estaba "Mina Loy, Marcel Duchamp, Djuna Barnes, etc.". Abbott, cuya intención era ser periodista, al carecer de los recursos que los miembros del grupo tenían, se ve obligada a acepta los más inverosímiles trabajos, "pese a todo, como aquellos vanguardistas, está decidida a reescribir el relato normativo y revisar y revisar sus exclusiones impuestas", y lo hace "a través de un deslumbrante objetivo fotográfico: su mirada aguda es capaz de captar las diferentes modernidades y retenerlas". A partir de aquí el espectador, a través de los paneles y las secciones en las que esta dividida la muestra puede valerse por sí y recorrer este trozo de historia de la fotografía: los retratos, la ciudad -bellísimas arquitecturas y panorámicas excepcionales de Nueva York -que persigue obsesiva del cielo al suelo- y las interesantes imágenes sobre la ciencia.

Edward Hopper, 1949

Gran retratista, la muestra recoge varios retratos entre los que cabe destacar a James Joyce, uno magnífico de Edward Hopper y dos de 1927 de Eugène Atget. -"fotógrafo adorado por los surrealistas y testigo del París de finales del siglo XIX". Mención constante merece la figura de Atget a quien descubrirá durante su estancia en París y de quien recibirá una fuerte influencia y en quien "se inspirará para realizar su gran proyecto Changing New York". También en París Abbott va a conocer a Man Ray. Amiga y ayudante de este último Abbott le propondrá "un "documentalismo artístico", una manera de mirar que descubre en Eugène Atget, a quien promociona con la devoción de una personalidad generosa".

Vista desde West Street, West Street 115-119, Manhattan. 1938 

En el aspecto artístico, -nos recuerda el folleto- Abbott  va a huir "de las supuestas artificiosidades del arte". Es aquí, en estas fotografías donde documentará espléndidamente la ciudad de Nueva York: puentes, edificios, puerto, comercios, con amplio repertorio de composiciones magistrales y una riqueza extraordinaria plasmado en un trabajo que escapa, como recalca en el folleto, del adjetivo "documental por ser demasiado exiguo".

Broome Street 504-506. 1935

Vita aérea de Nueva York de noche. 20 marzo 1936
Una copia de esta fotografía se puede ver en el Museo Reina Sofía
de Madrid con el título Nueva York de Noche, 1932 / Copia posterior

La exposición mantiene una gran intensa debido al ritmo del montaje, es una de las mejores que he visto, tanto por la riqueza y calidad de las imágenes como su extraordinaria técnica y la variedad temática que desarrolla Abbott, sintetizada en las tres que he mencionado -el retrato, la ciudad y la ciencia-, y mantiene la atención del espectador a través de un hilo conductor muy bien trazado que la hacen ágil y amena.


Berenice Abbott. Retratos de la modernidad, en Fundación Mapfre, en Recoletos, 23 de Madrid, hasta el 25 de agosto de 2019.

Pavimentadores 1899-1900 de Eugène Atget
Propiedad de George Eastman Museum
Detalle de Janet Flanner en París 1927.
Portada del tríptico de la exposición
Eugêne Atgel (1927)



lunes, 6 de mayo de 2019

Anthony Hernandez

Public Transit Areas #46. 1979

Tardo en subir esta entrada sobre la exposición, magnifica por cierto, del fotógrafo norteamericano Anthony Hernandez en la Fundación Mapfre. La visité a principios de febrero, a los pocos días de su inauguración. Descubrí un fotógrafo que no era difícil apreciar su obra, al menos esa fue la sensación que tuve al principio, sobre todo ese inmenso espacio en el que parece captar tanto al personaje como un infinito horizonte dando vida más allá de la escena Dejé pasar un tiempo y volví a visitar la exposición un mes después. En ninguna de las dos ocasiones me dejó indiferente.

Public Use Areas #27. 1980

La obra de Hernandez ,-siguiendo la pequeña guía de la exposición- "no es muy conocida por el gran público". No obstante tiene la virtud de hacer reflexionar al espectador; una obra que llama la atención por su contenido tanto social del mundo que lo rodea : "Ser consciente es más importante que la evidencia de esa consciencia sobre un trozo de papel. Ser sensible hacia lo que pasa delante de ti es más importante que lo que pasa a través de la cámara"; como por su aspecto formal y artístico, una obra fraguada sobre todo en la calle, en su escenario favorito, Los Ángeles: "fue en su ciudad natal donde encontró no solo un lugar en el que fotografiar, sino un motivo en sí mismo", donde penetra en lo cotidiano, en lo residual y en lo puramente genuino "en paisajes urbanos devastados por la especulación inmobiliaria y las crisis económicas".

Landscapes for Homeless #1. 1988 (Fotografía del catálogo-guía)

Una ocasión excelente para encontrarse con un autor realmente interesante, que se inicia en el blanco y negro -deja un testimonio exquisito de la sociedad, escenas sencillas de gente sencilla que lo rodea-, y evoluciona "pronto hacia otro tipo de planteamientos tanto técnicos como estéticos"; y a partir de 1984 "da un giro a la fotografía en color" en la que excluye a las personas "hasta llegar a captar detalles en imágenes que resultan casi abstractas". Una trayectoria vital intensa a la vez que sosegada que abarca varios años de trabajo, desde los años de 1960 a la actualidad en la que mantiene aún "su peculiar interés por cosas o lugares que no parecen destinados a la fotografía".

Discarded #3. 2012 (Sección)

Anthony Hernandez en Fundación Mapfre, en calle Bárbara de Braganza, 13 de Madrid, hasta el 12 de mayo de 2019.

Long Beach #1. 1969. (Cartel de la exposición)

Los Angeles #14 1973

martes, 30 de octubre de 2018

Humberto Rivas

HUMBERTO RIVAS EN ARCO RECORRIDOS FOTOGRÁFICOS, EN CENTRO CULTURAL CONDE DUQUE DE MADRID

Siguiendo la cartela de ARCO Recorridos Fotográficos, éstos "nacieron en el año 1988 por iniciativa de la Asociación Amigos de ARCO, con motivo de los 150 años de la invención de la fotografía". El proyecto consistía, en palabras de Rafael Doctor, comisario de la muestra, “cada artista era invitado a que de una manera personal trabajase en ARCO como campo de acción, mirándolo o interpretándolo desde la óptica que él considerase. No había otro tipo de premisa más, solo que usase la imagen fotográfica como base de su trabajo”. De estos trabajos traigo aquí el de Humberto Rivas, todas con el de la feria de 1989, presente en la muestra con cuatro fotografías.

Humberto Rivas (Buenos Aires (Argentina), 1937 - Barcelona, 2009) ARCO 1989

Humberto Rivas (Buenos Aires (Argentina), 1937 - Barcelona, 2009) ARCO 1989

Humberto Rivas (Buenos Aires (Argentina), 1937 - Barcelona, 2009) ARCO 1989

Humberto Rivas (Buenos Aires (Argentina), 1937 - Barcelona, 2009) ARCO 1989

 ARCO Recorridos Fotográficos, en Centro Cultural Conde Duque, de Madrid, hasta el 4 de abril de 2021



HUMBERTO RIVAS EN FUNDACIÓN MAPFRE DE MADRID



A veces se echa en falta un manual o breve historia de la fotografía, como hay de pintura o de cine, para que el espectador sepa ubicar al fotógrafo en su tiempo, en su historia o en su estilo. Es el caso de Humberto Rivas cuando se me planteo esta necesidad. En la exposición de la Fundación Mapfre, la mera lectura de los carteles, los pies de foto, e incluso reconociendo algunas de las fotografías que se exponen en las salas, el visitante puede hacerse una idea del contenido pero no de la intención del artista. Si algo me sorprendió fue leer que Rivas no trabajaba con un proyecto determinado, algo inusual en la mayoría de los fotógrafos o de cualquier artista contemporáneo, sino desde un punto de vista global, buscando siempre la misma situación, el mismo plano, incluso la misma luz, y eso se advierte cuando se abandona la sala y aún quedan en la retina del espectador las serie de esquinas, entradas de tiendas, siempre sin personajes, edificios también sin personajes, donde el autor juega tan solo con la luz, al atardecer o al amanecer, que cabe preguntarse quién distingue ese momento.

S.T., 1979. Archivo Humberto Rivas. Barcelona
Para iniciar el recorrido recomiendo al visitante que lea, primero, detenidamente el folleto que se entrega en la entrada en el que el comisario de la exposición, Pep Benlloch, va desgranando los hitos, mejor dicho, las deficiencias y logros de la enseñanza del nuevo arte de la fotografía desde sus inicios donde los propios fotógrafos se dedican al amplio abanico de la actividad fotográfica: ejecutan la obra, enseñan técnica, son críticos, son  investigadores y los encargados de divulgar su arte; y en este contexto es donde debemos ubicar a Rivas en la historia de la fotografía en España, donde llega en 1976 desde Argentina, llegada y su obra "supuso un importante impulso para un grupo de artistas que deseaban poner en valor la fotografía creativa".

Ya en las primeras fotografías de la exposición se percibe en ellas falta de cierta espontaneidad en los retratados -aquí recuerdo una muestra anterior de Ed van der  Elsken en la que todo era pura libertad-, en esta de Rivas se encuentra el visitante frente a las imágenes que el autor parecía tener ya diseñadas: "sus personajes, que al igual que los paisajes de la ciudad, según le gustaba decir, "lo eligen para ser registrados por su cámara", atienden a una particular contradicción: son paisajes sin personas y personas sin paisaje". En las imágenes de la ciudad, comenta Benlloch, Rivas "nos muestra esta mas como estructura que como teatro de la vida humana", por eso no precisa de actores, sino las sombras y las luces. "Del mismo modo, -continúa- lleva hasta el límite el arte del retrato", tanto de personajes conocidos, -un excelente de Jorge Luis (Borges), 1970- hasta "algunos totalmente desconocidos, que se le aparecían como modelos para su obra, le llevaba a acercarse a ellos de manera casi compulsiva hasta conseguir su retrato, su fotografía, en la forma en que él ya los había imaginado interiormente". -registrando desde desnudos y posados en estudio, a la magnífica la serie sobre Violeta la Burra, donde Rivas afirma que la intención del fotógrafo es utilizar al retratado para conseguir la imagen que desea, "lo usamos para hacer nuestro discurso, pero ese discurso tiene que poseer un contenido"-.

Violeta la Burra, 1978 espaivisor. Valencia
Así, cuando vuelva a la sala de Bárbara de Braganza para visionar de nuevo esta exposición, lo haré ya a sabiendas de la intención del artista e intentando recordar la última frase del folleto firmado por Benlloch: "Sus imágenes nos invitan a la contemplación y al análisis de su contenido: minuciosas en el detalle, cada elemento que contiene nos ayuda a comprender el motivo que llevó al autor a su realización y a su interpretación del sujeto o del paisaje".

Humberto Rivas, en Fundación MAPFRE, en Barbara de Braganza, 13 de Madrid, hasta el 5 de enero de 2019.

NOTA: Las imágenes son del cartel anunciador y del tríptico informativo.

Paco, 1992. Archivo Humberto Rivas. Barcelona