viernes, 17 de julio de 2026

El Greco

Persona singular, pintor excepcional al que salgunos dicen que su pinbtura huele a muerto. Sin embargo la primera sensación que tiene el visitante al entrar en la sala del Greco del Museo del Prado es el impacto de una explosión de color. Nada de esto se suele explica. Recuerdo un librito de Calvo Serraller sobre nuestro pintor que leía en los transportes públicos, en él se hacen referencias a su vida, su obra y personalidad, la localización de algunas de sus uobras, dispersa por museos e iglesias, un poderoso atractivo para incentivar visitas. Del Greco hay obras inconmensurables, inabarcables y tan comentadas que es mejor obviarlas, como El entierro del Señor de Orgaz o El Expolio que no tiene sentido traerlas aquí. Por esta razón comienzo esta entrada con este pequeño cuadro de las Colecciones Reales.

El Greco. Adoración del nombre de Jesús o Alegoría de la Santa Liga
Óleo sobre lienzo (hacia 1577-1579)

La cartela de esta obra la describe: "La complejidad iconográfica de la escena ha dado lugar a múltiples interpretaciones. Pero la explicación teológica, basada en la epístola de San Pablo a los Filipenses, parece la más reazonable, planteándose como una adoración del santo nombre de Jesús por los representantes del cielo, tierra e infierno. Además se interpreta como una conmemoración alegórica de la Santa Liga, formada por España, Venecia y el Papado, que en 1571 ganó la batalla decisiva de Lepanto contra los turcos. La razón se debe a que en el lienzo se identifican los principales aliados: Felipe II vestido de negro, el dux Alvise Mocenigo y al papa Pío V, junto  sus grandes capitanes, como don Juan de Austria, vestido a la romana. En 1656 ingresó en El Escorial, junto al importante lote de pinturas efectuado por Felipe IV, en cuya colección intervino su pintor de cámara Diego Velázquez".

Galería de las Colecciones Reales, calle Bailén, s/n. Madrid


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