martes, 25 de junio de 2019

Fra Angelico

LA VIRGEN DE LA HUMILDAD

Hay en la actualidad un montaje especial en el Museo Thyssen de Madrid que me ha obligado a ir tres veces en una semana, sobre todo, para ver esta obra de Fra Angelico (Fra Giovanni de Fiesole), Virgen de la Humildad, pintada entre 1433-1435, temple sobre tabla, (98.6x49.2 cm). La obra habitualmente se expone en Barcelona. Es de una ejecución exquisita, lástima que la iluminación no sea la mejor, pero tan solo poder ver el rostro de la Virgen y el azul del manto vale la pena el viaje todas las veces que sea necesario. A cada lado de la Virgen que sostiene al Niño, hay dos ángeles, también con manto azul y a los pies dos ángeles músicos, uno con manto rosa y el otro azul. La composición es muy similar a la Virgen de la Granada del Museo del Prado.

Fra Angelico. Virgen de la Humildad 1433-1433

La imagen que os dejo es una de la veintena que hice, bastante deficiente pero todas las fotografías salieron mal, no sé si por falta de pericia o por la iluminación, durante las dos visitas que he hecho al museo el fin de semana. Tendré que esperar a que publiquen alguna reproducción que pueda dar idea de la delicadeza que expresa la tabla.

Virgen de la Humildad, de Fra Angelico en Museo Thyssen Bornemisza de Madrid.


LA ANUNCIACIÓN


Aún recuerdo aquel día, -se lo comento a la vigilante de sala del Museo Romántico de Madrid- cuando terminé mi visita al Museo del Prado, que siempre al concluirlas suelo hacer el mismo recorrido antes de abandonar la última sala frente al Descendimiento de Roger van der Weyden y otras veces frente a La Anunciación de Fra Angelico. Pero aquella tarde sentí una fuerte convulsión: La Anunciación no estaban en su lugar de costumbre, tan solo había una pequeña nota que indicaba que estaba en restauración.


Días después de la presentación de la restauración -seguía con mi conversación con la vigilante de sala que a la que había conocido en el Museo Cerralbo- fui a ver la exposición que gira en torno a la obra de Fra Angelico, con el sugerente subtítulo y los inicios del Renacimiento en Florencia. La presentación es formidable. Se inicia el recorrido con Brunelleschi, y obras de DonatelloMasaccio, Ucello y Lippi; los inicios de Fra Angelico y la maravillosa predela del retablo mayor de San Domenico de Fiesole, obra de juventud -tenía 21 o 22 años-, hasta llegar a la sublime belleza de La Anunciación. Una vez frente a ella la primera sensación es que aquel cuadro no es el mismo que durante tantos años había estado mirando desde la primera vez que entré en el museo hace ahora 40 años. La obra, -le dije a la vigilante que me escuchaba con suma atención-, es increíblemente hermosa; es casi imposible fijar los ojos en un solo punto del cuadro, los rostros del arcángel Gabriel y la Virgen; las alas del arcángel es una extraordinaria obra por sí solas, el color azul de la bóveda y el azul del manto de la Virgen, los delicados ropajes de Gabriel y el difuminado del suelo. Luego, como si se tratara de otra obra, la expulsión de Adán y Eva del jardín del Edén con una detallada y exuberante fronda del paraíso -aquí se lee la humanización de la escena, y el hecho relevante de que el fondo no sea plano, de un solo color, que solía ser dorado, sino que se cubre por completo, al parecer para poder realzar el rayo divino que ilumina a la Virgen. Nunca, le dije, he visto obra similar, como recién pintada, de una belleza que borda el desvarío. No te olvides, le dije para terminar, de pararte frente a Berruguete al final de la exposición. No dejes de verla.

Fra Angelico y los inicios del Renacimiento en Florencia, en Museo del Prado de Madrid, hasta el 15 de septiembre de 2019.

Donatello. Virgen de la granada. h. 1420-25

Donatello, fue uno de los artistas que influyeron en la formación de Fra Angelico, está representado en la exposición con esta Virgen de la granada, h. 1420-25, terracota policromada del Museo Stefano Bardini de Florencia.


VIRGEN DE LA GRANADA

Fra Angelico. Virgen de la granada. h. 1426.

La Virgen de la Anunciación de Fra Giovanni da Fiésole, describe Manuel Mujica Lainez en uno de sus relatos de Un novelista en el Museo del Prado, es la más bella y prestigiosa de cuantas hay en el museo, habida cuenta de la gran cantidad que hay en él, y no es por nada, sino que la pinto el Angelico, a quien hoy se le llama Beato e incluso puede que algún sea Santo, y refiere que mientras el fraile pintaba los ángeles mismos revoloteaban a su alrededor y le pasaban los pinceles porque, asegura, para lograr ese azul hay que haber andado por el Cielo. Y recordaba esta cita, que encabeza el pasaje, sobre las quejas y amarguras de la Virgen del Maestro de Sopetrán por la que los visitantes pasan de largo apenas sin fijarse ¡Nos miran apenas! Se lamentaba. Y mientras recordaba esto, podía ver a la entrada del museo una sección del cuadro de la otra virgen de Fra Giovanni que tiene el museo, la Virgen de la Granada, que descansa hoy junto a la Anunciación, y que Mujica Lainez no llegó a ver allí, puesto que se adquirió a la Casa de Alba pasados más de treinta años de la muerte del novelista.

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