domingo, 11 de octubre de 2020

Gervasio Sánchez y Mónica Bernabé

SALA CANAL ISABEL II

Niño mutilado con su madre en el centro ortopédico. Serie vidas minadas
(1996) Ingreso en la colección (Acquisition): 2000

Tan solo se expone una fotografía de Gervasio Sánchez de la colección de fotografía de la Comunidad de Madrid. Lo cierto es que hay poca fotografía de periodistas, fotoperiodismo. quizá sea por lo cruel que suele ser el instante que se denuncia, pero sobrepasa esta situación, digamos que incómoda, con la humanidad que muestra el fotógrafo.

14 millones de ojos. Colección, fotografía, público en Sala Canal Isabel II, calle Santa Engracia, 125 de Madrid 

CONDE DUQUE


Hace un par de semanas que vi esta exposición. Más allá de la sensación de infinita emoción que capta y transmite Gervasio Sánchez en sus fotografías, y los textos de Mónica Bernabé, los justos para dar a conocer en breves frases la historia que encierra cada imagen, más allá de todo esto, digo, tuve dos sensaciones contradictorias. La primera fue aquella que me recriminó un día un lector que veía en imágenes similares la apropiación del dolor ajeno desde la perspectiva de un primer mundo feliz, aquel lector, imagino, hubiese preferido ocultar la realidad antes que darla a conocer; y el otro, la profunda tristeza que produce tanto sufrimiento y a la vez cierta sensación de esperanza al contemplar la entereza con la que esas personas sobrellevan el drama de la vida; otras, sin embargo sucumben sin remisión, agotadas y sin destino ni esperanza, tan solo al amparo de su dignidad.


La muestra me recordó un libro, un relato realmente duro de Alekxandar TismaEl uso del hombre, en el que el escritor serbio narra la historia de un pequeño pueblo de Serbia junto a la frontera húngara durante la II Guerra Mundial; en él convivían serbios, húngaros, alemanes, cristianos y judíos, "tienen en común el pertenecer al común de los mortales: ninguno es ni se hace el héroe". Cuando la guerra termina, en la que todos, de una forma u otra han sufrido el terror y la miseria humana, todos callan su particular tragedia porque a todos les ha tocado sufrir un drama tan cruel como el del vecino.


No son las de Gervasio Sánchez imágenes que abunden en la miseria humana ni en el drama de la mujer afgana para quedarse ahí, sino todo lo contrario, yo las vi como el presente que intenta proyectar hacia el futuro a una sociedad que, como la afgana, es "profundamente conservadora, machista y religiosa, y es imposible cambiar esta realidad en cuestión de años",

"Esta exposición muestra que la violencia contra las mujeres en Afganistán empieza en el seno de la familia y es endémica, independientemente de que los talibanes estén o no en el poder".


"Una mina antipersonal arrancó las dos piernas de cuajo a Zar Bibi cuando caminaba por un campo de cultivo en la afueras de Kabul en 1996. Sólo tenía 14 años (...) aprendió a caminar con dos piernas ortopédicas. Ahora está casada y tiene una hija de tres años y un hijo de uno".


"Shamsia (...) "Las burbujas simbolizan las palabras que la mujeres querrían decir y no dicen, porque en Afganistán no se les da voz" explica".


"El estadio de deportes de Kabul es donde los talibanes cortaban las manos o ejecutaban a los que no cumplían sus preceptos. Allí mataron a Zarmina madre de siete hijos en 1999 acusada de matar a su marido (...) Jóvenes afganas juegan ahora a fútbol en ese lugar"


"Rangina (...) Se podría haber quedado en Estados Unidos, donde se exilió a los cuatro años junto con su familia, pero, de joven, decidió volver a Afganistán para ayudar a las afganas".


"Afganistán es uno de los peores países para ser madre (...) Las mujeres son madre muy jóvenes, dan a luz muchos hijos y de forma muy seguida (...) Los embarazos muy seguidos hacen que el cuerpo de la madre no tenga tiempo suficiente para recuperarse".


"Jamila, de 17 años, casada desde hacía siete meses y embarazada de dos. Sufría quemaduras en el 48% del cuerpo (...) dijo que fue un accidente, pero los médicos creen que se intento suicidar (...) Murió el 9 de mayo de 2012".


"Los médicos operan a Hamila para trasplantarle piel de las piernas a la zona del cuerpo quemada. La joven de 19 años, se prendió fuego ella misma porque la casaron con un hombre que no quería".

"Afganistán es el único país del mundo donde el número de mujeres que se suicidan es superior al de hombres".

"Farzana, de 17 años (...) Huyó con su primo porque quiere casarse con él (...) condenada a un año y medio en un correccional".

"(...) Las mujeres suelen consumir opio ante la imposibilidad de recibir asistencia sanitaria. Recurren a este narcótico  como sustitución a los medicamentos, y se acaban enganchando (...)".

"Shinkai (...) es una de las diputadas que más ha luchado para cambiar la legislación machista del país sin conseguirlo. Ella misma lo ha sufrido (...) se casó mediante un matrimonio concertado y tuvo una hija y tres hijos (...) "El se fue con otra mujer y no quería quedarse los niños (...) Pero después se llevó a la hija (...) y más tarde a los hijos. La legislación afgana da la custodia al padre".


Mujeres. Afganistán, de Gervasio Sánchez y Mónica Bernabé, en Conde Duque Madrid, calle Conde Duque, 9 de Madrid, hasta el 27 de noviembre de 2016.

jueves, 26 de marzo de 2020

Carlos Franco


Coincidí con Carlos Franco en la exposición Tras la pintura aquí y allá, una muestra en el Instituto  Cultural de México en Madrid en la que entablaba un diálogo con las obras de los pintores Carlos León y mexicano Carlos Vidal, éste último eje de la exposición, todos ellos "de gran prestigio y considerable trayectoria". Carlos Franco en este diálogo destaca por su aporte en el proceso creativo "a la experimentación entre técnicas, colores y pigmentos" frente a las técnicas de sus dos artistas,  "la brutal abstracción" de Carlos León y "composición cromática y equilibrio formal" de Carlos Vidal, dentro de un diálogo paralelo entre México y España, y la vinculación de cada uno de los artistas con ambos países. Mantuvimos un breve diálogo, precisamente sobre la técnica que había empleado en la ejecución de su obra en la que aparece retratado frente a ella, y la recomendación de la lectura: La invención del color.


Carlos Franco frente a su obra Aclarando en el estanque de la Luna

La exposición Tras la pintura aquí y allá estuvo en el Instituto Cultural de México en Madrid, Carrera de San Jerónimo, 46 desde el 24 de septiembre de 2019 al 22 de octubre de 2019. 




FACHADA DE LA CASA DE LA PANADERÍA EN PLAZA MAYOR DE MADRID

Carlos Franco. Plaza Mayor de Madrid. (1987-88) Boceto, dibujo y acuarela
(Exposición Madrid: crónica creativa de los 80. Fundación Canal, en Mateo Inurria (2023)

Quizá la obra más emblemática de Carlos Franco sea, sin lugar a dudas las pinturas que decoran la Casa de la Panadería de la plaza Mayor de Madrid que llevó a cabo en 1992 y recuperadas en 2018. En ellas representó el artistas  un repertorio iconográfico muy  personal y de excelente factura. En ellas se representan personajes tan madrileños como Cibeles, los majos, los curiosos embozados, Lagunilla, Panaderico, Isidra, Monopez e incluso gaviotas, además de otras divinidades relacionadas con la mitología popular matritense como Proserpina, Dionisos, Cupido o Abundancia, según nos refiere la nota del ayuntamiento. El edificio se construyó entre finales del siglo XVI y principios del siglo XVII para disfrute de la Casa Real, como nos indica el espléndido escudo de armas de Carlos II.





Para conocer la iconografía completa de la fachada podéis consultar: Casa de la Panadería. Descripción Monumental en la web del Ayuntamiento de Madrid.



miércoles, 25 de marzo de 2020

Antonia Payero


Festivo. La exposición sorprendía por el colorido, abundancia de colores primarios, una danza de azules, amarillos y rojos entre los que se mezclaba algún verde, algún violeta y algún ocre en una especie de minueto que anunciaba próxima una primavera exultante. Obra expresionista, me dijo la autora. Así es, me dije, y no sé porqué, en torno a la frescura que desprendían las obras, intenté descubrir en los lienzos movimientos hipnóticos que reclamaban más luz, la luz cruda del Sol que permitiera expandirse sin límites esos colores. Era pura alegría, la alegre y festiva expresión del color.


De la exposición de Antonia Payero en Galería Orfila de Madrid, una escueta crónica que no merecía quedarse en el tintero.

martes, 24 de marzo de 2020

Joan Jonas


No hace mucho tiempo compartí una post en el que una obra decía que había que hacer de vez en cuando algo diferente. Hubo un tiempo que veía algunas propuestas de video o performance que eran ese algo diferente, luego dejé de verlas, quizá porque se desarrollaban en pequeñas galerías o en salas de escasa proyección -que es donde suelen cocerse proyectos innovadores-, por lo que esta propuesta del Museo Thyssen y de la Fundación TBA21, aparte del interés del conjunto de las obras, es la singularidad de las mismas, los dibujos, los videos, las imágenes todas y el concepto aglutinador de este Moving Off the Land II es sencillamente atractivo, muy atractivo.


Como otras exposiciones tan solo la he visto una vez porque tenía pensado volver al sótano del Thyssen para rescatar imágenes y sensaciones que se pueden haber olvidado de ese primer impacto visual y sonoro, y la concepción del espacio y el ambiente de las salas. La muestra "aborda el papel que el océano ha desempeñado en las culturas a los largo de la historia como referente totémico, espiritual y ecológico". Éste es el hilo conductor, ambicioso, que pretende la reflexión sobre el medio y el hombre, la espiritualidad y la naturaleza, el arte y la fragilidad ecológica, en el que la autora dibuja  y se graba mientras interactúa con el medio.


Quedan aún días para que pueda volver al museo una vez hayamos superado la cuarentena y esta obligada penitencia de clausura, la muestra estaba programada hasta el 5 de mayo; durante este tiempo convendrá y deberíamos reflexionar sobre nuestro ecosistema, nuestra cultura, el arte y el respeto hacia la naturaleza global. Mientras no nos queda otra que quedarnos en casa.



La primera y las dos últimas imágenes son del catálogo de la exposición, las dos intercaladas entre los textos son hechas en la exposición.

lunes, 23 de marzo de 2020

Javier Viver

 

De nuevo el Lázaro Galdiano nos trae una excelente intervención en su colección permanente con un artista vivo entre las obras del museo. Con el título Museo de PasionesJavier Viver inserta imágenes que podemos encontrar a través de un minucioso recorrido intercaladas entre esmaltes, marfiles, bustos de emperadores o piezas de bronce, "teniendo como hilo conductor las pasiones humanas", las imágenes del fotolibro Révélations "que recoge la iconografía del psiquiátrico parisino de la Salpètrière" y de su obra Cristos y Anticristos que culmina con una monumental escultura de sal La mujer de Lot, una Edith de 6 metros de altura en el centro de la sala de baile del palacio; un juego tan ameno como acertado que parece darle vida al museo confrontando obras clásicas con el arte actual. Interacciones, o diálogos, muy interesantes con las que el autor "cuestiona la mirada al pasado" fin  del museo como institución, "y como consecuencia la muerte".


La exposición estará en principio hasta el 5 de mayo de este año y que espero podamos volver a ver de nuevo pasada esta crisis, en Museo Lázaro Galdiano, en la calle Serrano, 122 de Madrid.