sábado, 2 de enero de 2021

Alberto Schommer

BELLAS ARTES DE BILBAO

Autorretrato inspirado. 1957 donación del artista en 2013 

Magnifico autorretrato de Schommer, ¡lástima de los reflejos! Creí haber visto esta fotografía anteriormente, pero no me resistí a fotografiarla. Luego, no la llegué a encontrar ninguna otra, quizá la hice pero, como muchas veces, las borro por la cantidad de reflejos.


MUSEO CERRALBO DE MADRID

Alberto Schommer. Contemporáneos. Con este título comienza una exposición que vas más allá de la obra de uno de los fotógrafos referentes en el panorama artístico español. Al entrar en la sala del Museo Cerralbo la primera sensación que se tiene es la de inabarcable, en el tiempo y en la forma; inabarcable por la cantidad de personajes que desfilan ante el espectador, los últimos grandes nombre de la cultura: pintura, escultura, novela, teatro, danza, música, cine o arquitectura de los últimos cincuenta años del siglos pasado y lo que llevamos del presente; una cosmología de nombres propios, muchos de ellos parecen haber caído ya en el olvido, otros aún presentes como esperando resistir el embate del tiempo. En la sala se percibe que debía haber sido un privilegio y una experiencia haber convivido, aunque sólo fuese durante las sesiones de fotografía, con los retratados, empezando por Miguel Delibes, Eduardo Chillida, Miró, Saez de Oiza, Berceló, Cela, Antonio López, Lola Flores, Nacho Duato, ... Una muestra que, al margen del intrínseco valor artístico de la obra del propio Schommer, de la pesadumbre de haber estado encerradas durante tanto tiempo por la nueva peste que nos asola, y del escaso tiempo que aún nos queda para degustarla, es una oportunidad que se nos brinda para sopesar, ponderar y valorar el gran patrimonio que representan todos estos personajes para nuestra cultura.

La exposición está comisariada, con una excelente labor, por Ana Berruguete, y se inserta en el certamen PHotoEspaña2020, está compuesta por retratos de las series Retratos Psicológicos 1969-1973, Actitudes 1988-1989 o Máscaras de la década los años 80. Tan solo una salvedad, la mujer, tan escasamente representada en nuestra cultura, se representa aquí diríamos que en la misma proporción que en la vida real, tan solo una decena de retratos, la mayoría, como diría Pardo Bazán, en el mundo donde se les ha dejado destacar, representantes de la escena. No obstante, la muestra es ineludible, tanto por la obra de Alberto Schommer como por la época que representa. A continuación os dejo una muestra de las fotografías de la exposición, deformadas para evitar en lo posible los reflejos de la sala. Al pie de cada uno de los retratos he transcrito el texto de la cartela.
José Hierro
Pepe Hierro (n, 1922 - m. 2002) Poeta y crítico de arte, considerado como una de las voces más representativas de la poesía social de posguerra.

Juana Mordó
Juana Mordó (n. 1899 - m. 1984) Marchante de arte, galerista, coleccionista y gran dinamizadora de la vida cultural de la segunda mitad del siglo XX en España. Serie Máscaras

Miguel Delibes
Miguel Delibes (1989) (n. 1920 - m. 2010) Escritor, considerado como uno de los grandes escritores españoles del siglo XX. Premio Nacional de Literatura (1955), Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1982), Premio Nacional de las Letras Españolas (1991), Premio Nacional de Narrativa (1998). Serie Actitudes 1988-1989.

Pablo Serrano
Pablo Serrano (n. 1908 - m. 1985). Escultor. Fundador del grupo "El Paso" con Antonio Saura o Rafael Canogar, entre otros. Premio Nacional Príncipe de Asturias de las Artes (1982). Serie Máscaras

Benjamín Palencia
Benjamín Palencia (1974) (n. 1894 - m. 1980). Pintor, fundador de la Escuela de Vallecas junto al escultor Alberto Sánchez. Serie Retratos Psicológicos (1969-1973).

Antoni Tàpies
Antoni Tàpies (1973) (n. 1923 - m. 2012) Pintor, escultor y teórico del arte, gran exponente del informalismo. Premio Nacional de Pintura de Francia (1985) y Premio Príncipe de Asturias de las Artes (1990). Serie Retratos Psicológicos (1969-1973)

César Manrique
César Manrique (1989) (n. 1919 - m. 1992) Pintor, escultor y arquitecto. Compaginó su obra con la defensa de los valores medioambientales. Serie Actitudes (1988-1989)

Alberto Schommer. Contemporáneos, en Museo Cerralbo, en calle Ventura Rodríguez, 17 de Madrid, hasta el 10 de enero de 2021

lunes, 28 de diciembre de 2020

Juan Giralt

Agmar (1996) Acrílico y collage sobre lienzo 195 x 162 cm

De entre las exposiciones más interesantes que podemos ver este fin de año es ésta, prácticamente una antológica, de Juan Giralt (1940-2007) en la Galería Cayón, artista madrileño que se convirtió en una de las figuras más representativas y referente de la Nueva Figuración Madrileña junto a Luis GordilloGuillermo Pérez Villalta y Carlos Franco. De formación autodidacta se inicia en el informalismo de los años cincuenta (Guinovart, Tapies, Millares,...) y va transitando entre la abstracción y la figuración de donde "proviene de una etapa en la que explora el expresionismo, el pop y la neofiguración geometrizante y grotesca"; un artista inquieto e intuitivo que investiga y recibe influjos en sus estancias en Londres, París, Ámsterdam y Nueva York para conformar un estilo personal.

Air liner (1990-1991) Acrílico y collage sobre lienzo 130 x 195 cm

La trayectoria artística del grupo se inserta en un momento coyuntural -siguiendo a Wert Ortega- en el que coinciden tanto la transición política de mediados de los 70 y la crisis general de la vanguardia, e implican nuevas relaciones de los artistas con la industria y su expansión mediática, y de la cultura con el poder político emergente imbricado en el contexto de la 'movida madrileña'.

Orto (2000) Acrílico y collage sobre lienzo 195 x 162 cm.

Arpía (2000-2001)Acrílico y collage sobre lienzo 120 x 120 cm

Dioni Nº2 (2005) Óleo, acrílico y collage sobre lienzo 195 x 195 cm

Juan Giralt, La pintura entre extremos en Galería Cayón, calle Blanca de Navarra, 7 de Madrid, hasta el 29 de enero de 2021.

miércoles, 23 de diciembre de 2020

José Gutiérrez Solana

Los asfaltadores de la Puerta del Sol (1930) de Gutiérrez Solana es la obra más representativa de la exposición que proyecta el cambio que experimenta España a lo largo de la segunda década del siglo XX y la modernización urbana: la llegada del automóvil comienza a modificar tanto la ciudad como las costumbres de sus habitantes, el adoquinado comienza a cubrirse de asfalto, las tertulias callejeras se orillan en las aceras por el aumento de atropellos, el ruido de los motores, el olor a combustible quemado,... Alegorías de un porvenir,  excelente muestra en el Banco de España, donde se exhibe el cuadro, explora el cambio de la sociedad española que avanza de un mundo rural hacia la industrialización.

Los asfaltadores de la Puerta del Sol (1930) Óleo sobre lienzo (140x115 cm.)

"La modernización urbana de Madrid en los años treinta se proyectó en una intensa obra pública: nuevas avenidas, servicios y pavimentaciones que trasformaban la capital en una ciudad moderna", se lee en el catálogo de la exposición, no obstante, añade "tras esa imagen de progreso subsistía una población obrera que, en condiciones precarias, sostenía el ritmo de la urbe". Escena nocturna en la que Solana recoge la labor anónima de los obreros, la escena recuerda, muy oscura, a Goya: "como Goya, Solana reivindica un viraje social y documental en la pintura".

Banco de España, en calle Alcalá, 48 de Madrid.


REAL ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE SAN FERNANDO 

Quizá sea ésta, La cupletista que podemos ver en el Bellas Artes de San Fernando de Madrid, una de las obras más hermosas de Gutiérrez Solana, y es una lástima que la iluminación de la obra no me haya permitido hacer una mejor fotografía. La composición, el colorido y la pátina del tiempo acumulada en los aceites, cuestan extraer los colores, la mirada de la cupletista y los placeres acumulados a su derecha, y un perro velazqueño que emula la quietud de la guitarra. Miro el cuadro una y otra vez cada vez que paseo por el museo. 

La cupletista. Óleo sobre lienzo. 96 x 200 cm.

La cartela desmenuza con exquisitez literaria la escena: "En el exiguo camerino de un café cantante, la cupletista descansa fumando un cigarrillo. Viste una chaquetilla torera de alamares, zapatos de raso y falda de volantes. Sus orígenes flamencos, tal vez gitanos, se han hecho mero reclamo en la vida nocturna de la ciudad. Su mirada parece retar al espectador, por encima de la soledad y el desarraigo. Las copas y botellas ante el espejo, así como la guitarra, expresan los límites de su mundo. El perro es el único ser vivo que la acompaña". A continuación nos habla de la pasión que sintió Gutiérrez Solana por Goya (nos trae recuerdos de la Maja vestida) y la evocación de Manet y su Mujer con traje español.


MUSEO REINA SOFÍA DE MADRID

Murga gaditana (Ca. 1938) Óleo sobre lienzo
Museo Reina Sofía de Madrid

José Gutiérrez Solana (1886-1945) -siguiendo a Angulo Íñiguez- es hijo del sentir pesimista de fin de siglo que caracterizaba a otros artistas y pintores de su época como Zuloaga, el pesimismo inspira buena parte de sus obras, aunque en el caso de Gutiérrez Solana presenta ciertos rasgos de su personalidad un tanto desequilibrada. Gutiérrez Solana había nacido en el seno de una familia acomodada; su temprana afición al dibujo y la pintura fue apoyado desde el principio por su padre, aunque la muerte de éste y de varios de sus hermanos -era el quinto de nueve hermanos- y el trastorno mental que padecerá su madre, va a marcar su carácter, de ahí el calificativo de 'desequilibrado' que utiliza Ángulo. que ahondará su obsesión por la esencia de los personajes que representa de la España de su tiempo, la religiosidad o las tradiciones que aborda con un estilo rebosante de energía, la búsqueda de una identidad de abatimiento que representa la Generación del 98. Desde muy pronto inicia junto a sus condiscípulos Victorio Macho, Roberto Domingo y Daniel Vázquez Díaz escapadas por el Madrid castizo del Rastro y los suburbios de la ciudad alentado por Ricardo Baroja buscando la verdadera naturaleza de sus personajes conociendo de primera mano el mundo de los desheredados, de traperos y mendigos, preocupado, sobre todo, en la faceta amarga y dolorosa de la vida y la misma muerte, una cuestión, la de la muerte, que llegó a obsesionarle hasta hacerle crear un mundo de personajes absortos en su vida interior, de esqueletos y de máscaras, una pintura, en muchos aspectos, tan vigorosa como lúgubre.

La visita del obispo (1926) Oleo sobre lienzo. 161 x 211 cm

En el Museo Reina Sofía podemos ver esta magnífica obra de Gutiérrez Solana y en nota a la obra en su página, leer una descripción de La visita del obispo, en la que el pintor presenta los personajes del cuadro en un semicírculo, colocando éstos al fondo del mismo, dejando la parte delantera libre, lugar donde se sitúa el espectador -esta disposición la podemos ver en otras obras del autor como en La tertulia del café de Pombo-. La escena se ilumina desde arriba, sin que el espectador pueda ver el foco de luz, creando "una atmósfera congelada en el tiempo, ejemplo de solemnes costumbres provincianas, como las mismas sombras de los personajes, proyectadas en los amarillentos lienzos del muro". (Paloma Esteban Leal)

Estas solemnes costumbres provincianas aún se dan en algunos pueblos de Castilla donde el obispo visita el salón de alguna casa principal el día de la Confirmación. Los atuendos han variado, ya no existe tanta pompa. Sobre éstos Gutiérrez Solana los describe en La España Negra, en Cantabria. La procesiónEl obispo, ya viejo y achacoso, anda muy despacio, viste de seda morada; en la mano, enguantada, fulgura una sortija de amatista rodeada de brillantes, y lleva una pequeña vela apagada. A su lado, el gobernador civil con frac y bastón de borlas, y el militar vistiendo el uniforme de general". (José Gutiérrez Solana)

 
Tertulia del café de Pombo (1920)
Donación de Ramón Gómez de la Serna (1947)

También en el Museo Reina Sofía podemos ver Tertulia del café de Pombo (1920). La reseña del museo sobre este cuadro, hace una semblanza del papel que jugaron los cafés y las tertulias durante el siglo XIX hasta la Guerra Civil que consolidan a los cafés como instituciones fundamentales en la vida cultural. La más importante de estas fue la del café y bollería de Pombo en la calle Carretas de Madrid cerca de la Puerta del Sol -aunque Gutiérrez Solana con anterioridad había sido asiduo al Nuevo Café de Levante en la calle Arenal, donde alterna con los hermanos Machado, los hermanos Baroja, Rusiñol, Rubén Darío y Valle Inclán. (RAH)-. A partir de 1915 el café de Pombo fue sede de una de las tertulias más conocidas; organizada los sábados por el novelista Ramón Gómez de la Serna y frecuentada por prácticamente toda la vanguardia española. El cuadro pintado por Gutiérrez Solana, a petición de Gómez de la Serna, es el que conforma la imagen más emblemática de estas tertulias. En el aparecen Gómez de la Serna de pie, el propio Gutiérrez Solana, los poetas y escritores Manuel AbrilMauricio Bacarisse, Tomás Borrás, José Bergamin, Pedro Emilio Coll, el dibujante Salvador Bartolozzi, y el pintor, prácticamente desconocido, José Cabrero.

La costurera (1943). Óleo sobre lienzo (103x83 cm.)

Gutiérrez Solana tiene la capacidad de reflejar en su pintura los ambientes que el espectador cree haber vivido; un retrato muy cercano en el que el color se reaviva y parece huir del ambiente cargado de las tertulias de café y tabernas y las oscuras sombras de las fiestas nocturnas populares. Así parece expresarse en este retrato, La costurera (1943), pintado dos años antes de la muerte del pintor. Un retrato costumbrista de colores vivos ejecutado con líneas muy marcadas que resaltan, sobre todo, el color rojo del vestido presto a ser rematado por la costurera y el blanco sobre el que trabaja. Escena que al espectador le resulta familiar. ¡Cuántas horas había vivido de niño jugando junto a su madre y sus vecinas mientras ellas cosían frente a la luz de la ventana! Coser para la calle, llamaban esa práctica tan corriente en aquella época de posguerra, una ayuda para la casa que concluía agotando la vista de muchas costureras. Aquí la mujer posa frente a la ventana de un piso alto desde el que se ven los tejados de las viviendas vecinas; los colores vivos indican una luz idónea para la costura, sentada en una silla de enea cose una camisa o un traje blanco, ensimismada, concentrada en su labor, pendiente quizás de la charla del corrillo de compañeras, acompañada del sonido de fondo de una radio o del incesante repique de la máquina de coser, y que no cesará hasta que la luz de la tarde se extinga. El cuadro se expone en el Reina Sofía: El pensamiento perdido: la autarquía y el exilio, donde se recuperan obras en rotación permanente. La obra ingresó en el museo en 1988 procedente de la ordenación de fondos del Museo Español de Arte Contemporáneo.



Para esta entrada he consultado a siguiente documentación:

Castro Martín, Ángel, en Biografías, Real Academia de la Historia
Museo Reina Sofía, ficha técnica de la Tertulia del café de Pombo, La visita del obispo
Ángulo Íñiguez, Diego, Historia del Arte, 1984
La España Negra, en Cantabria, Gutiérrez Solana, José.

domingo, 20 de diciembre de 2020

Ángeles Santos

UNA EXPOSICIÓN TEMPORAL

Alma que huye de un sueño  (1930) Óleo sobre lienzo
Fundación La mirada ingenua. Benasque (Huesca)

Esta obra, Alma que que huye de un sueño (1930), la hemos podido ver en la exposición temporal Esperpento en el Reina Sofía de Madrid. Es una imagen inquietante, magnífica, de una artista, Ángeles Santos, de apenas 19 años. Quizá la obra no se aprecie en todo su esplendor porque está enmarcada con cristal, pero es como si fuese uno de los bocetos de Un Mundo, pintado un año antes.

Esperpento, en Museo Reina Sofía, en calle Santa Isabel, 52 y Ronda de Atocha, 2 de Madrid, hasta el 10 de marzo de 2025.


REINA SOFÍA DE MADRID

No hace muchas fechas traía a este blog La tertulia del café de Pombo (1920), de José Gutiérrez Solana; tan solo nueve años después una jovencísima Ángeles Santos pintaba su Tertulia. (1929), -ambas en el Museo Reina Sofía-. Mientras el primero era un trabajo que representaba un costumbrismo cultural de la élite vanguardista en torno a Gómez de la Serna plagado de rostros de rasgos duros, hieráticos de la España negra que tan bien representaba Gutiérrez Solana, ahora nos encontramos ante una pintura moderna en su tiempo de una pintora que prácticamente se había dado a conocer ese mismo año, que reflejaba en su obra "los principios de la Nueva Objetividad" alemana (reacción artística frente al expresionismo) a través de una joven que apenas conocía las nuevas corrientes artísticas europeas, y que es equiparable a las obras de Otto Dix o Christian Schad (Paloma Esteban Leal)

Tertulia (1929) Óleo sobre lienzo 130 x 193 cm.

La primera obra que vi de Ángeles Santos (1911-2013) fue su Autorretrato, (1928); luego descubrí su gran obra Un mundo (1929), una obra grande en todos los sentidos, tanto por su calidad artística como por su tamaño  2,90 x 3,10 metros. Éstas son las dos obras que el Museo Reina Sofía de Madrid tenía en exhibición en aquel momento junto a Tertulia (1929), Dos hermanos (1930); otras como Niños y plantas (1930), Cena familiar (1930) y Lilas y calavera (1930) no recuerdo haberlas visto hasta visitas más recientes. Eran obras de una jovencísima artista que impresionará a los intelectuales de su época. Este éxito -comenta Paloma Esteban en su nota a la obra Cena Familiar, provocará a su vez un fuerte impacto emocional en la pintora "un constante conflicto, generado por la confrontación entre esas ansias de conocer y experimentar las nuevas corrientes de vanguardia y las vivencias cotidianas del ambiente cerrado de una ciudad de provincias" -Santos vivía en Valladolid-. Sobre su presentación en Madrid en el Salón de Otoño de 1920, Ramón Gómez de la Serna escribe: "En el Salón de Otoño, que es como un submarino del Retiro, náufrago de hojas y barro, ha surgido una revelación; la de una niña de diez y siete años, Ángeles Santos, que aparece como Santa Teresa de la pintura, oyendo palomas y estrellas que le dictan el tacto que han de tener sus pinceles".

Autorretrato (1928) Óleo sobre lienzo 62 x 44 cm.

Sobre su Autorretrato (1928), en la página del museo no hay ningún comentario al margen de los datos de esta obra que la pintó Santos con tan solo 17 años. Es una de esas obras en la que hay que detenerse ante los ojos y la mirada la adolescente que mira fija al espectador. Quizá no haya que añadir más comentario a la obra sino observarla una y otra vez.

Un mundo (1929) Óleo sobre lienzo 2,90 x 3,10 cm

En el comentario a Un mundo (1929). en la entrada del museo a cargo de Raúl Martínez, éste destaca la impresión que causó la obra cuando fue presentada en el IX Salón de Otoño: "Un monumental lienzo de 3 x 3 metros realizado en Valladolid por una artista que desconocía de primera mano lo que se estaba realizando en Europa en esos momentos". La obra tuvo un gran impacto en los intelectuales del momento, desde Juan Ramón Jiménez, Jorge Guillén, García Lorca. y el ya citado Gómez de la Serna. Destaca la influencia que recibió Santos anto de su entorno más cercano como de publicaciones y revistas de vanguardia: "la más influyente fe el libro Realismo mágico, post expresionismo de Franz Roh que, traducido al castellano en 1927, le permitió conocer, al menos en fotografía, la obra de artistas como Joan Miró y los miembros de la denominada nueva objetividad alemana con los que Un mundo tiene mucho en común", sin ahorrar elogios a una obra que califica de "sorprendente, original y moderna".

Sobre Un mundo, la crónica del IX Salón de Otoño de 1929, extraemos unos párrafos de Mª Dolores Barreda Pérez en las que afirma que "El realismo autodidacta de Ángeles Santos reflejado en Un mundo era poco menos que un milagro, teniendo en cuenta la temprana edad de la artista y el poco contacto con las nuevas tendencias artísticas y culturales que vivía en Valladolid. Un surrealismo que murió con ese cuadro, pues Ángeles no volvió a pintar a nada parecido".

Para saber más sobre las obras, los textos de referencia los pueden encontrar en:

apintoresyescultores.es/tag/ix-salon-de-otono-de-1929/  texto de Mª Dolores Barreda Pérez de la Asociación Española de Pintores y Escultores
gigapixel.museoreinasofia.es/es/un-mundo-angeles-santos/#2/13.8/-97.0 texto de Raúl Martínez del Museo Reina Sofía


MUSEO NACIONAL DE ARTES DECORATIVAS

Se acaba el año y no he podido hacer realidad uno de mis proyectos: una visita a Valladolid, pero la fortuna ha venido a satisfacer uno de esos deseos siempre anhelados, ver obra de Ángeles Santos. Pretendía ser una visita rápida al Museo de Artes Decorativas, a la exposición Al bies que se ha convertido en un aluvión de imágenes inesperadas con obras de la propia Santos, Mallo, de Velasco, Blanchard,... De Ángeles Santos dos obras, Retrato de la marquesa de Alquibla (1928) y Estudio para tapiz de escena cortesana con mandolina (1926). Ambas son obras de colecciones particulares por lo que es un lujo y una excelente ocasión para poder contemplarlas porque superan con mucho las dos imágenes que traigo aquí.

La marquesa de Alquibla (1928) Óleo sobre lienzo
Colección particular

Estudio para tapiz de escena cortesana con mandolina (1926)
Óleo sobre tafetán de algodón. Colección particular

Al bies. Las artistas y el diseño en la vanguardia española, en Museo Nacional de Artes Decorativas en calle Montalbán, 12 de Madrid, hasta el 31 de marzo de 2024.


viernes, 11 de diciembre de 2020

Cristina García Rodero

HOLI, LA CELEBRACIÓN DEL AMOR

No recuerdo por qué razón no guardo fotografías de esta exposición, pero la misma tiene la esencia de las obras que se pueden ver el Prado, sin llegar a ser fotografiadas se mantienen vivas en el recuerdo del visitante quizá por que sabe que no volverá a verlas si no se tienen delante. Los juegos de la mente son infinitos y uno de ellos es éste. La exposición Holi, la celebración del amor en la galería Juana de Aizpuru la recuerdo plena de colorido, exultante, irradiando pureza, unas obras de gran tamaño, como la que ilustra esta entrada, imágenes ante las que el espectador puede pasar minutos indagando en ellas sin más propósito que disfrutar de la belleza. Tras esta exposición o quizá durante ella, vino la pandemia. Tardé casi un año en volver a la galería, pregunté, pero ya no quedaba nada de la muestra.

Holi, la celebración de la primavera. 120x80 cm.  (2019)



 MAGNUM: EL CUERPO OBSERVADO

Estas fotografías pertenecen a la muestra Magnum: el cuerpo observado en la Fundación Canal, donde podemos ver una excelente selección de la obra de 14 fotógrafos. Una magnífica exposición en torno al cuerpo humano de una variedad temática y técnica de la fotografía: la intimidad en lo individual y en lo social; la cultura y lo espiritual: la religión, el amor, el sexo, los ritos sociales que cada uno de los fotógrafos trata con verdadera maestría. En estos últimos, los ritos sociales que se desarrollan en torno a las comunidades humanas, nos introduce la obra de Cristina García Rodero a través de una reflexión sobre las creencias y los rituales profundamente arraigados en la tradición . En la presentación de sus fotografías, la artista resume así el trasfondo de su trabajo: "He intentado fotografiar el alma misteriosa y mágica de la España popular, con pasión, amor, humor, ternur, rabia, dolor y verdad". Nada mejor que acompañar las imágenes y los textos que las describen en la propia sala, y la semblanza y trayectoria artística de García Rodero, una de las grandes figuras de la fotografía.

Una promesa a la vida. Peregrinación de Nuestra Señora de los Milagros de Amil
Ami. Galicia. España (1975) Copia moderna en gelatina de plata.
Cristina García Rodero/Magnum Fotos

Estas personas forman parte de la procesión alrededor del Santuario de la Virgen de los Milagros en Amil, Pontevedra. Los fieles rodean la iglesia de rodillas, encadenados o en ataúdes, para pedir favores o dar gracias a la divinidad. Esta festividad tiene lugar el primer domingo después del 8 de septiembre.

En 1973 Cristina García Rodero recibió una beca de la Fundación Juan March para producir una semblanza fotográfica de España, documentando la rica cultura de zonas rurales que estaba apunto de desaparecer. El trabajo se convirtió en un proyecto más amplio que duró varias décadas y que fue publicado en 1989 con el título de España oculta.


Antoñito. Peregrinación de Santa Marta de Ribarteme
Ribarteme. Galicia. España (1981) Cristina García Rodero/Magnum Fotos 

Celebrada el 29 de julio, esta festividad religiosa es conocida a nivel internacional como el "Festival de experiencias cercanas a la muerte" y también es co nocida popularmente como "Romería de los ataúdes". Los fieles que estuvieron en riesgo de muerte durante el año anterior (o sus familiares) son llevados en ataúdes por sus seres queridos, vestidos de luto, al santuario de Santa Marta, la hermana de Lázaro. Al afrontar su propio funeral, esta peregrinación se convierte en la máxima celebración de la vida.

Entre 1974 y 2010 García Rodero trabajó regularmente en Galicia. Le fascinaba la vitalidad y autenticidad del folklore y las festividades religiosas locales, que a menudo mezclaban rituales paganos y cristianos. El uso del cuerpo en estas fotografías obedece tanto a razones penitenciales como festivas. Las acciones de los retratados expresan su espiritualidad, sus sueños y deseos, y adquieren un significado a través del contexto, que está determinado por la identidad cultural del grupo y su adhesión a la tradición. Los cuerpos involucrados en estos actos también son vehículos a través de los cuales se transmite la memoria.

La amortajada. Peregrinación de Nuestra Señora de los Milagros de Amil
Ami. Galicia. España (1977). Cristina García Rodero/Magnum Fotos

Los misterios del bosque. San Pedro de Líncora, Galicia. España (1993)
Copia moderna en gelatina de plata. Cristina García Rodero
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Estas dos figuras enmascaradas asisten a una celebración de carnaval. El Entroido Ribeirao (Carnaval de la Ribera) se celebra con anterioridad a la Cuaresma en varias parroquias a lo largo de las orillas del río Miño. Los carnavales fueron prohibidos en toda España entre 1937 y 1970, debido a su potencial de Sátira, crítica u subversión del status quo social, religioso y político.

Magnum: El cuerpo observado, en Fundación Canal, en Mateo Inurria, 2 de Madrid, hasta el 04 de abril de 2021.